Los empresarios del transporte complicaron ayer el acuerdo entre Kirchner y Hugo Moyano. Los representantes de las cámaras empresariales sólo firmarán el acuerdo para el incremento salarial del 17%, cuando el Gobierno certifique la forma en que se liquidará el subsidio por $ 470 millones con que se pagarán los aumentos. Para aclarar este punto, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, tendrá que explicar esta tarde en el Ministerio de Trabajo cómo, cuándo y de qué manera se liquidará ese dinero (que luego será inmediatamente girado hacia los camioneros de Moyano). Para peor, la situación de los metalúrgicos de Antonio Caló continúa complicada, y el sindicato amenaza ahora con paro y movilización para el 23 de julio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La situación en ambos casos es la siguiente:
Camioneros. La idea del titular de la CGT y del Gobierno era la de cerrar las paritarias del sector ayer por la tarde y comenzar a concentrar los esfuerzos en convencer al resto de los sectores. Sin embargo, la falta de aclaraciones sobre la velocidad y profundidad de los subsidios (que habían sido negociados entre Moyano y el Gobierno la semana pasada) trabaron el acuerdo. La reunión en el Ministerio de Trabajo fue postergada finalmente para hoy a las 16, donde Schiavi debería plantear el esquema de pagos para las empresas transportistas.
Mientras tanto, Moyano desempolvó las amenazas de paro que habían sido guardadas la semana pasada, luego del acuerdo que el titular de la CGT firmó con el Gobierno; y que incluyen el manejo de los fondos de las obras sociales y de Aerolíneas Argentinas. Pablo Moyano, el hijo del líder sindical, dijo ayer que el encuentro con los empresarios transportistas se postergó «porque la propuesta presentada no se acercó a lo pedido». Como amenaza, el hijo de Hugo Moyano declaró que no aceptará el 17% que había sido anunciado por su padre, y que mantendrá en un reclamo del 25%. Dijo, además, que las negociaciones sólo tendrán un final positivo si la propuesta empresarial se asemeja a lo reclamado. De lo contrario, insistió con que el sindicato iniciará «medidas de fuerza sorpresivas» que, en principio, comprenderían un cese de actividades de 72 horas.
La sola amenaza de esta posibilidad preocupa al Gobierno, ya que si las negociaciones de hoy fracasan por no poder garantizar Schiavi el dinero para los transportistas, los camioneros podrían concretar el acto que iban a realizar hoy en el Parque Roca y suspendieron para esperar la oferta empresaria. El acto sería el viernes con 25 mil camioneros de todo el país, y allí se lanzaría el paro general. Para el Ejecutivo, un paro de camioneros en medio de la caída de la actividad económica y de la gripe A sería la peor noticia de la semana.
Metalúrgicos. Ayer, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) convocó a un paro y movilización para el 23 de julio, ante la negativa de las cámaras empresarias de conceder un aumento salarial del 22%. Así lo informó el secretario general del gremio, Antonio Caló, quien señaló que la huelga comenzará a partir de las 10 de ese día y que las movilizaciones se realizarán en Capital Federal y las ciudades más importantes del interior del país.
Sin embargo, el dirigente metalúrgico indicó que mañana, a las 16, volverán a reunirse con las cámaras empresarias para intentar destrabar las negociaciones y evitar la medida de fuerza en un gremio que reúne a cerca de 230 mil trabajadores.
La medida de fuerza de la UOM fue decretada por un plenario de secretarios generales de las 53 seccionales que integran la UOM y que de esa manera ratificó la decisión de la cúpula del gremio. El plenario se llevó a cabo desde las 11 y hasta las 14.30 en la seccional Villa Lugano de la UOM.
Caló lanzó, además, un mensaje al Gobierno. Al ser consultado sobre por qué la UOM pedía un incremento salarial del 22% para las paritarias de 2009, el sindicalista que representa a unos 200.000 afiliados dijo que «ésa fue la inflación del año pasado».
Dejá tu comentario