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Empresas pierden por fraudes $ 30.000 M
Martín Ghirardotti
Martín Ghirardotti: En los Estados Unidos las empresas pierden el 7% de su facturación anual por fraudes, y si bien en la Argentina no hay estadísticas oficiales se estima que el porcentaje es del 10%. El fraude esta íntimamente ligado al nivel de corrupción de un país. Por eso los mercados menos desarrollados, como la Argentina, presentan mayor cantidad de casos.
M.G.: Cómo mínimo, $ 30.000 millones por año.
M.G.: Sí, es una sociedad acostumbrada a romper reglas. El ejemplo más claro es el de las leyes de tránsito, hay muchos que no las respetan, y lo peor de todo es que el sistema normativo no aplica sanciones. De hecho hace unos años se realizó un estudio cuyos resultados aseguraban que el 81% de los argentinos es tan deshonesto como la situación lo permita.
M.G.: El robo de efectivo, cheques y notas de crédito. También es común que en las áreas de tesorería, compras o stock se presenten facturas de proveedores ficticios.
M.G.: Aumentan, sobre todo porque se viven más situaciones límite. En momentos de inestabilidad económica, muchos trabajadores saben que pueden perder su empleo y por eso están más proclives a robar. Además, hay más empleados dispuestos a denunciar fraudes ajenos. Notamos un gran incremento de hechos fraudulentos desde que estalló la crisis mundial.
P.: Hace cinco años aproximadamente casi no existían en la Argentina empresas dedicadas a detectar fraudes, pero luego hubo una explosión y cada vez hay más. ¿A qué se debe este fenómeno?
M.G.: Es cierto. Lo que sucede es que los argentinos se guían mucho por las modas. Con este negocio pasó lo mismo que con las canchas de paddle en los años noventa. Basta con que alguien funde una empresa y le vaya bien, para que el resto lo copie.
P.: ¿Pero hay espacio para tantos jugadores en este mercado?
M.G.: No. Después de esta crisis, sólo van a sobrevivir las que estén mejor posicionadas.
P.: ¿Qué sectores son los más afectados por el fraude en la Argentina?
M.G.: Todas las empresas vinculadas al sistema financiero, principalmente los bancos, y las de retail, como los supermercados. También las pymes, porque en la mayoría de ellas hay una sola persona encargada de varias tareas y, ante la falta de control, es más fácil concretar un fraude.
P.: ¿Cómo está la Argentina en materia de legislación para combatir los fraudes corporativos?
M.G.: A diferencia de las grandes economías del mundo, en este país no existen leyes que regulen la estructura de control que deben tener las empresas, ni tampoco la responsabilidad de los CEO ante un hecho fraudulento.
Entrevista de Marcela Pagano


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