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En 2018 el ajuste se hará en obra pública y subsidios

Este régimen fue aprobado por ley hacia fines del año pasado. Se orienta, según los especialistas, a lograr una cooperación equilibrada y previsible entre el sector privado y el público El Régimen de PPP apunta a brindar la seguridad jurídica requerida para atraer inversiones, principalmente en el sector de infraestructura.
El actual Gobierno viene impulsando desde el comienzo de su gestión la asociación público privada, pero hasta el momento sólo se han realizado experiencias semejantes en el campo de las energías renovables. Ahora la administración de Mauricio Macri espera que en 2018 la PPP tenga un despegue definitivo.
No se trata de cuestiones ideológicas, sino de encontrar formas para satisfacer las "enormes" necesidades que el país tiene en materia de infraestructura en un marco de restricciones presupuestarias.
Las previsiones oficiales estiman que en 2018 el producto bruto interno aumentaría 3% y la expansión económica ayudará a la reducción del déficit ya que, se calcula, por cada punto adicional de crecimiento será posible reducir el desequilibrio fiscal en 0,2%.
Pero esto no es suficiente y por esta razón es que en el Poder Ejecutivo están trabajando en ver qué proyectos pueden ser financiados mediante la PPP. En tal sentido, se avanzó particularmente en el área de transporte. Esto no significa, aclaran, que todo el esfuerzo tenga que ser privado y, ejemplifican, si por caso se diera que en el desarrollo de una autopista, el flujo de los peajes no alcanzara para cubrir la inversión, el Estado podría poner la diferencia para tornar viable la obra.
Debe tenerse en cuenta, además, que no es mucho lo que se podría avanzar por el lado de los ingresos. En la Casa de Gobierno se comenta que no se prevé una reducción sustancial de los impuestos, ya que no están dadas las condiciones en virtud del elevado nivel de gasto público. "No podemos una reforma impositiva más ambiciosa porque no tenemos financiamiento internacional ilimitado", confiesa el estrecho colaborador presidencial. Por esta razón sostienen que: "No hay que esperar milagros en la reforma impositiva. Se pueden ordenar las cosas y se va a buscar la simplificación impositiva".
Con todo, en el Gobierno confían en que un favorable resultado electoral facilite las decisiones económicas de cara al futuro. Estiman que "una situación de empate técnico entre Cambiemos y el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires junto con el triunfo del oficialismo en el resto del país sería suficiente para seguir contando con la confianza de los inversores internacionales", explica el integrante de la mesa chica.
Los más optimistas esperan que las próximas elecciones "diluyan no sólo el fantasma del retorno de Cristina (de Kirchner) al poder, sino también del populismo" y se ilusionan con que, en este escenario "se abriría la posibilidad de un seis años de mandato de Cambiemos, un tiempo suficientemente amplio como para disparar las inversiones", vaticinan en la Casa Rosada.


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