22 de enero 2016 - 00:00

En diez años, Evo derrumbó la pobreza (pero surgen amenazas)

Evo Morales agradeció ayer la década que lleva en la presidencia con ritos en la antigua ciudadela de Tiahuanaco dedicados a la Pachamama (Madre Tierra). “Nuestro agradecimiento en estos diez años de servicio al pueblo boliviano. Con el hermano (vicepresidente) Álvaro nunca nos hemos sentido abandonados por los movimientos sociales, por el movimiento indígena”, afirmó.
Evo Morales agradeció ayer la década que lleva en la presidencia con ritos en la antigua ciudadela de Tiahuanaco dedicados a la Pachamama (Madre Tierra). “Nuestro agradecimiento en estos diez años de servicio al pueblo boliviano. Con el hermano (vicepresidente) Álvaro nunca nos hemos sentido abandonados por los movimientos sociales, por el movimiento indígena”, afirmó.
La Paz - Bolivia consiguió en los diez años de Gobierno de Evo Morales un crecimiento económico y una reducción de la pobreza sin precedente, apoyada por los ingresos generados por el gas, pero ahora sus precios han bajado como los del petróleo y eso plantea retos para los próximos cuatro años.

Desde que asumió el poder el 22 de enero de 2006, el mandatario aimara, indigenista e izquierdista, puso en marcha reformas para desmontar el modelo "neoliberal", hacer del Estado un actor central de la economía e impulsar la industrialización del país, uno de los sueños más extendidos en Bolivia, pero que no termina de nacer.

Con una nueva política económica, Bolivia logró un crecimiento promedio del 5,1% entre 2006 y 2014, convirtiéndose en una de las economías más pujantes del continente. En ese mismo período, la extrema pobreza (menos de un dólar de ingreso diario) se redujo del 38,2% al 17% y el objetivo ahora es reducir esa cifra al 9,5% para 2020 y colocarla en cero hacia 2025, cuando Bolivia cumpla 200 años de independencia.

Otros rasgos distintivos del modelo de Morales son el control de la inflación, un tipo de cambio fijo respecto del dólar congelado desde 2011, el estímulo del ahorro y el crédito en moneda local, la ampliación de la demanda interna, el subsidio a los combustibles y aumentos salariales por encima de la inflación.

Casi todos los análisis coinciden en que el origen del "milagro boliviano" está en el fuerte impulso que le dieron a su economía los altos precios de las materias primas, en particular el del gas natural [ndr: nacionalizado en 2006 en medio de amenazas de salida de empresas extranjeras que, en gran medida, no se cumplieron). El fluido es exportado a Brasil y Argentina.

Entre 2006 y 2014 los ingresos en concepto de renta petrolera y gasífera sumaron alrededor de 28.000 millones de dólares, casi cuatro veces la cifra global del PBI anterior a 2005.

La bonanza del período permitió el crecimiento del PBI hasta los 32.000 millones de dólares, para un país con una población de poco más de 10 millones de habitantes, pero cuya población económicamente activa es mayoritariamente informal.

Lo conseguido durante diez años mereció elogios del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), instituciones a las que, no obstante, Morales denosta por considerarlas instrumentos del "imperialismo".

Sin embargo, el fin del ciclo mundial de los precios altos del petróleo, a los que se indexan los del gas natural, plantea nubarrones en el horizonte porque en 2015 comenzaron a mermar los ingresos provenientes de la energía.

En 2015 la renta petrolera sumó 3.500 millones de dólares, un 35% menos que en 2014, y la situación puede agravarse este año porque el precio del petróleo sigue a la baja.

Como una respuesta a la crisis pero también como una apuesta a futuro, Morales presentó en diciembre un plan de inversión estatal de 48.574 millones de dólares hasta 2020, con el objetivo de que el PBI crezca hasta los 55.000 millones de dólares.

Agencia EFE

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