16 de mayo 2011 - 00:00

En el nombre del padre

Djokovic lo tiene de hijo a Nadal, a quien venció por cuarta final consecutiva: Indian Wells, Miami, Madrid y Roma.
Djokovic lo tiene de hijo a Nadal, a quien venció por cuarta final consecutiva: Indian Wells, Miami, Madrid y Roma.
Novak Djokovic continuó con su dominio sobre Rafael Nadal de cara a Roland Garros, que comienza el próximo domingo, al derrotarlo en la final del Masters 1000 de Roma por 6-4 y 6-4 y ratificar así su superioridad sobre el español en lo que va del año. El serbio, que ya lo había vencido sobre polvo de ladrillo por primera vez en la final del Masters 1000 de Madrid el pasado fin de semana, sumó su séptimo título consecutivo y su triunfo número 37 del año al imponerse en los grandes puntos en otro duelo brutal contra el Nº 1 del mundo.

«Es realmente hermoso estar aquí, jugar contra un gran campeón como Rafa en este estadio, que es el coliseo del tenis. Este lugar es especial», dijo Djokovic todavía dentro de la cancha, luego de quedar a cinco partidos de igualar el récord de 42 victorias seguidas perteneciente a John McEnroe, que data de 1984. Nadal, quien no había perdido en polvo de ladrillo por casi dos años hasta el domingo pasado, fue magnánimo en la derrota y elogió a su vencedor mientras ambos recibían una ovación de pie por parte del público. «Cumplidos para Novak por su espléndida actuación y por la temporada que está teniendo», manifestó el mallorquín, quien casi se retira del torneo romano antes del inicio debido a una enfermedad.

Luego de que un retraso por lluvia le diera algunas horas extra para recuperarse de su cansador partido de semifinales ante Andy Murray, Djokovic quebró el servicio de Nadal en el octavo game. El serbio falló en su primer intento para cerrar el set con su saque, pero luego volvió a quebrar al español con un brillante revés cruzado que le entregó el parcial. Un ansioso Nadal presentó batalla pese a encontrarse 2-0 abajo en el segundo set, antes de que «Nole» ratificara su dominio con gran fuerza mental para obligar al mallorquín a cometer errores y sufrir un quiebre en el noveno game. Djokovic, segundo preclasificado en Roma, desperdició tres puntos para partido al fallar dos golpes de revés y no poder devolver un potente saque de su adversario, pero no dudó en su cuarta oportunidad.

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