5 de julio 2012 - 00:00

...En esta tarde gris

...En esta tarde gris
Y, sí, qué ganas de llorar -completando, con el primer verso del bello tango- al hacer el recuento de «caja» de la actividad de la víspera en nuestro medio y ver que con el horario habitual, y todos los gastos para que el recinto funcione, apenas sumaron $ 13 millones de efectivo las órdenes en acciones. Los tesoreros de la Bolsa y el Mercado de Valores habrán sido los primeros en lanzar un lamento -por los «derechos de mercado»- en tanto el resto de los intervinientes intentó consumir las horas en charlas amistosas. No hubo Wall Street, era fecha para chequear la densidad de negocios domésticos, por lo cual la única cifra protagonista resulta la del volumen conseguido. El consuelo es que según referían los informes europeos, también allí se trabajó con negocios en su punto de mínima. Y ya despojados de toda euforia desmedida por la «cumbre», debieron asumir ligeros rebajes que no afectaron en demasía (ni siquiera a Londres, con la nueva «joyita» en desvíos bancarios cometidos por una entidad legendaria).

La rueda pareció la de un tractor, en todas partes, a paso cansino dejó para el Bovespa un 0,5% de suba. Porcentual copiado para el Merval, que ganó algún metro más en su impulso de reconquistar mejores marcas. Final con 2.426 puntos, diferencias con 27 ascensos contra 14 rebajas de precio, con dos papeles en repuntes de nota: Estrada cerca de un 7% y Holcim (a la que se sigue mencionando en la Bolsa como la ex Juan Minetti) rozando un 5%. Lo dicho, excluyente ángulo de ayer: el río seco donde debe tratar de navegar nuestro mercado. Con $ 13 millones -sólo dos millones en moneda internacional-, casi no existimos. La Bolsa, garúa...

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