27 de abril 2009 - 00:00

En junio se necesitarán 5 mil fiscales más

Alberto Balestrini
Alberto Balestrini
Las 23 mil mesas habilitadas para la presidencial de octubre de 2007 se multiplicarán, y el 28 de junio, en toda la provincia de Buenos Aires, los más de 10 millones de electores registrados se repartirán en algo más de 28 mil lugares de votación.
Ese incremento resultará de un pedido que el PJ bonaerense, a través de su titular, Alberto Balestrini, le elevó a la Justicia electoral -la nota la recibió Manuel Blanco- con el argumento de evitar demoras en los comicios y complicaciones a la hora de votar.
El planteo de Balestrini -que el viernes, en Tres de Febrero, fue respaldado por el congreso partidario, que aprobó una moción elevada por Graciela Giannettasio- recomienda reducir la cantidad de electores por mesa, de los 450 de la actualidad a 290.
La Justicia hará lugar a esa sugerencia, pero fijará otra cifra: repartirá el padrón en mesas con un tope de 350 electores. Ese es, en principio, el criterio que Blanco discutió con la Cámara Nacional Electoral, en línea con lo que María Servini de Cubría hizo en la Capital Federal.
En la provincia, sin embargo, el impacto es mayor: supondrá agregar 5 mil mesas a las 23 mil actuales, lo que, para los partidos políticos, será una complicación adicional ya que deberán disponer de 5 mil fiscales más para seguir de cerca la elección.
No parece, a simple vista, un problema para el PJ. Sí, en cambio, puede complicar a los partidos de la oposición, sobre todo porque la mayor concentración se produce en el conurbano donde la fiscalización requiere más que fiscales: es imprescindible arrojo, astucia y logística.
Con esa reforma, que todavía no confirmó la Justicia, serían necesarios más de 30 mil fiscales porque además de un delegado por mesa, es habitual que los partidos pongan fiscales generales en cada escuela, con lo que los 28 mil de la cantidad de mesa se amplían.
La admirable preocupación de Balestrini por los votantes -para que no deban hacer largas colas el día de los comicios- generó, de inmediato, especulaciones en la oposición que advirtió que eso acrecentará el riesgo de posibles anomalías. Es un tema que obsesiona a Elisa Carrió.
La líder de la Coalición Cívica ha llevado, incluso a la OEA, sus denuncias. En el PJ, en tanto, le facturan que su pedido de hacer mesas con más votantes fue lo que complicó la votación en 2007.
La complicación, sin embargo, no se agota en ese asunto.
Hay dos temas más que preocupan a la UCR, la CC y el PJ disidente que se recostó sobre los gremios -sobre todo Luis Barrionuevo y Gerónimo «Momo» Venegas- para fiscalizar la votación del 28.

Con el adelantamiento electoral, se acortaron los plazos para las tareas de depuración de padrones que cada año debe hacer la Justicia electoral. En la CC advierten que habrá un «volumen importante» de fallecidos que no llegarán a ser eliminados de los padrones y temen que eso sea utilizado por algún sector.

El altísimo nivel de ausencia de autoridades de mesa, repetido en las últimas elecciones, lo que abre la puerta para que aparezcan «avivados» a ocupar esos cargos, incentivados por partidos políticos.

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