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“En la Argentina el consumo de lujo seguirá creciendo”
Katherine Pottinger
Periodista: El enfriamiento de la economía hizo que los consumidores argentinos evalúen con mayor cuidado sus gastos. ¿Cómo impacta este cambio en la empresa?
Katherine Pottinger: Una de las premisas de nuestro negocio es que los clientes ahorren tiempo y dinero gracias a los servicios que prestamos. Por eso confiamos en que el crecimiento de la compañía no se frenará pese a los avatares de la economía local e internacional. Además, el target con el que trabajamos, ABC1, seguirá viajando y consumiendo, y por ende, creemos que seguirá demandando nuestro asesoramiento.
P.: Gran cantidad de empresas tienen previsto recortar sus gastos este año. ¿Cómo hará su compañía para expandirse dentro del ámbito coorporativo?
K.P.: Es cierto, pero nos centraremos en las compañías, como los bancos, que están focalizadas en retener a sus clientes y la idea es ayudarlos en esa tarea.
P.: ¿Tuvieron que modificar sus planes de expansión por la crisis?
K.P.: Sí, tuvimos que postergar inversiones en real state y vinos, que ya tenemos en muchos países y que la empresa tenía planeado desarrollar durante este año en la Argentina. Es un momento en el que todo el ámbito empresario está repensando sus estrategias, siguiendo de cerca la evolución de la economía mundial.
P.: ¿Cómo impacta la crisis en el mercado de bienes de lujo?
K.P.: Seguirá creciendo a nivel mundial, y sobre todo en mercados emergentes como la Argentina. Este país tiene el potencial de convertirse en uno de los más importantes destinos turísticos de lujo del mundo, en particular Buenos Aires. Cada vez hay más extranjeros que eligen vivir en la Argentina. Eso sí, hay cambios en el comportamiento de los consumidores que orientan la demanda de lujo hacia el bienestar y ya no tanto hacia la ostentación.
P.: ¿Por qué la empresa decidió instalarse en la Argentina antes que en Chile y Brasil, que manejan mercados más grandes?
K.P.: Porque aún no encontró los CEO locales apropiados para llevar adelante este negocio. Chile es un mercado muy interesante, donde hay un gran consumo de bienes de lujo, y Brasil es de los más grandes y ricos de la región. De todas maneras, la firma decidió ingresar en la Argentina porque es un país que se puso de moda como destino turístico vip a nivel mundial.
P.: ¿Cómo evalúa la oferta turística local?
K.P.: La Argentina es un país con gran potencial turístico, con buenos paisajes y calidad humana. Pero aún la oferta gastronómica y hotelera es escasa en comparación con otros países de la región como Brasil. En temporada alta, por ejemplo, es difícil encontrar alojamiento y esto atenta contra el turismo, al igual que la escasez de vuelos domésticos.
P.: Los analistas sostienen que el surgimiento de las redes sociales y de las comunidades virtuales atentan contra los clubes y las membrecías. ¿Qué impacto tiene la tecnología en su negocio?
K.P.: La tecnología es un canal más para darnos a conocer. Además, como nuestra una membrecía no apunta al público masivo, no atenta contra nuestro negocio. En algunas ciudades como Londres hay lista de espera para asociarse y nosotros elegimos a quién asociar, según el perfil y la referencia personal. Además, existe un límite que fijamos de 5.000 socios por país.
P.: ¿Qué acciones de marketing instrumentó la empresa para darse a conocer?
K.P.: El público al que apuntamos es en su mayoría ABC1, en particular profesionales que disfrutan del deporte y de los viajes; por eso nuestro primer paso fue aparecer como sponsors de eventos vip. Luego, creamos nuestra propia marca de indumentaria de polo y un espacio de esparcimiento para nuestros clientes en Recoleta.
P.: ¿Cuáles son los principales obstáculos que tuvo que enfrentar a la hora de hacer negocios en la Argentina?
K.P.: Lo más difícil fue que los argentinos entendieran el concepto de la membrecía. En mercados desarrollados es algo común, pero en este país era algo desconocido.
P.: ¿Cuáles son las diferencias que encuentra entre trabajar en la Argentina y en Inglaterra?
K.P.: Es muy diferente. Hay momentos en los que me cuesta creer la forma en que funcionan las cosas en este país. Acá el trabajo no es tan organizado y eso requiere mucha paciencia. Pero el hecho de que los profesionales argentinos sean menos estructurados que los europeos también tiene sus ventajas. El clima de trabajo suele ser más ameno. Eso sí, como clientes los argentinos son de los más exigentes.
P.: ¿Es difícil dirigir una empresa en la Argentina siendo extranjera y mujer?
K.P.: Al contrario; esas características me ayudaron mucho. Ser mujer y haber nacido en otro país me da una visión de las cosas distinta de la del management local y eso fue un diferencial que me benefició a la hora de construir mi carrera profesional.
Entrevista de Marcela Pagano


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