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En modo diván, PJ sale de gira: lotería de nombres y dispersión
Fernando Espinoza, Juan Domingo Perón y Martín Insaurralde
El episodio, curioso en una juntada sin estridencias, generó explicaciones antagónicas: los matanceros dicen que Espinoza no concibe como rival a Bossio porque, además de considerarlo "sin experiencia", en las encuestas que ambos leyeron, el alcalde y jefe del PJ mide varios puntos más que el funcionario de ANSES.
En otros despachos, la lectura fue opuesta y tradujeron la invitación de Espinoza a Bossio casi como un anticipo de que el matancero empezó, incluso antes de subirse oficial y públicamente, a bajarse de la pelea por la sucesión de Daniel Scioli en el palacio de calle 6 de La Plata.
El entorno de Espinoza avisa, de manual, que no es así, que el plan está en pie y citan el sondeo del consultor más leído por el peronismo, donde el matancero rankea segundo en las preferencias de los votantes del oficialismo, aunque lejos de Martín Insaurralde, el lomense que navega entre dos orillas opuestas y tiene una explícita animadversión, mutua, con el jefe del PJ bonaerense.
Insaurralde, a quien se presume ya "renovado", faltó sistemáticamente a todas las últimas juntadas del peronismo. Y no lo esperan, tampoco, en la que Espinoza convocó esta noche en Roque Pérez, ciudad que se atribuye ser la cuna de Juan Domingo Perón, previo a la juntada partidaria del sábado, una escala de la gira que decidió el jefe del PJ cuando asumió al frente del Consejo.
El PJ bonaerense está en modo diván, casi en tarea de contención y con debates que se agotan en sí mismos. El lunes pasado, en Matheu 130, el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, explicó el conflicto docente, el intendente de Ituzaingó Alberto Descalzo preguntó si se podía declarar "servicio esencial" y Mario Oporto, diputado y exministro de Educación, analizó las dificultades de eso. "El problema central es que hablamos de educación sólo cuando hay paro" dijo Oporto.
El origen de la incertidumbre es bien simple: el PJ viene de perder, por escándalo, en octubre pasado y anotar la peor elección, en porcentaje, de su historia en el último agosto cuando estuvo por debajo de los 30 puntos. Sergio Massa aparece, ante eso, como una tentación presente y futura que paree condenar a un puñado de alcaldes a perder sus territorios, en particular en el conurbano norte.
La profusión de candidatos a gobernador es otro componente inquietante. A Espinoza, Insaurralde y Patricio Mussi, todos con presencia territorial e historia PJ, se le agrega Bossio, Santiago Montoya y Gabriel Mariotto, al menos como los más visibles.
El tercer elemento es que hay cuatro precandidatos presidenciables bonaerenses, lo más trascendentes Scioli y Florencio Randazzo, en torno a quienes se empezó a tensar el PJ, a lo que por su lado aportan Julián Domínguez y Aníbal Fernández. De ésos, irá el de Chacabuco, además de Jorge Taiana y quizá, Scioli.


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