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"En seis meses ya no quedarán videoclubes en la Argentina"
Dramática reunión de la Cámara de Videoeditores. alertan por la desaparición del mercado legal, como en Perú
La convocatoria de acreedores de Blockbuster en EE.UU., y sus efectos locales, fueron sólo la última estocada para una actividad en extinción, gravada además en la Argentina con IVA y el impuesto del Incaa.
Las cifras reveladas en la reunión hacen ascender el volumen del mercado pirata en la Argentina cercano a los mil millones de pesos, en tanto que el legal hoy no supera los 70 millones, es decir, ni siquiera llega al 10% del ilegal. Los empresarios señalaron que 90% de las copias de películas que hay en circulación son piratas, y ante el avance de esta práctica ilegal, más de 10 mil personas perdieron su trabajo por el cierre de los videoclubes.
Para la actividad, la última estocada es la convocatoria de acreedores de Blockbuster en su matriz de los EE.UU, que tuvo inmediatos efectos en el resto de los países. «Creo que Blockbuster es el caso más claro de aquellas empresas que hicieron todo conforme a la ley, y que por eso se fundieron», agrega Parise. «En la Argentina, además, no sólo el video paga IVA, a diferencia del libro, sino que rige el impuesto al video decretado por la gestión Parisier en el Incaa en los años 90, cuando la realidad era diametralmente distinta y no había piratería ni bajadas de Internet. Blockbuster de Argentina, por ejemplo, pagó 11 millones de pesos en concepto de impuesto al video, y su balance del año fue negativo. En otros territorios, como México, donde también la piratería es alta, hay aún sin embargo un alto consumo y Blockbuster facturó 30 millones de dólares».
El negocio ilegal de venta de películas asciende a 70 millones de copias, mientras que sólo el 20 por ciento del mercado es legal. Aldo Fernández Sánchez, presidente de AUV, indicó que la cadena Blockbuster en Estados Unidos decidió «soltarle la mano» a las operaciones en la Argentina. En los últimos tres años Blockbuster, dedicada al alquiler y venta de películas en DVD, cerró 46 locales y eliminó 564 puestos de trabajo. Para las empresas editoras de películas, la brusca caída de la comercialización de Blockbuster hará caer los ingresos en un 20 por ciento durante este año.
Consultado sobre cómo era la realidad en otros países de la región, Parise dijo a este diario que «Uruguay es el país que mejor se defiende. Si bien también existe la piratería, el combate es fuerte y la tolerancia baja. Pero, además, allá el producto audiovisual no paga IVA y no existe el impuesto al video como aquí. Chile también tiene una política buena, al igual que Colombia. En cambio en Perú ya no hay más mercado legal de video, y Venezuela está a punto de llegar a la misma situación. Tememos que, de ir en este camino, nosotros nos encontremos en ese estado. Ya no hay en Perú, por ejemplo, edición legal de video tampoco, no sólo la comercialización».
La empresa de Parise, cuyo caudal de edición de películas argentinas era uno de los más elevados de los pocos sellos de video subsistentes tras la caída de LKTel y Gativideo (los que sobreviven también son AVH y Blueshine, que edita el material de Disney y otras majors, además de otros sellos menores) anunció que el año que viene cesará en la edición de películas nacionales que no superen los 70 ú 80 mil espectadores en las salas. «Se acabó. Esto ya no tiene más viabilidad», se amargó ante este diario.
También dijo que, en la Argentina, ya hay enormes zonas donde no existen más los videoclubes ni puntos de venta de video legales (toda las provincias del Norte y algunas del litoral, por ejemplo). Más de 2500 videoclubes cerraron sus puertas en los últimos tres años en el país, y en la actualidad compran películas sólo 500 locales.
Los empresarios reclamaron que se tomen medidas concretas para frenar el avance de la piratería, pero aclararon que no tuvieron respuestas positivas de ningún estamento del Gobierno Nacional, e incluso desde el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), nunca le brindaron la atención necesaria para afontar esta coyuntura. «Liliana Mazure llegó a decirme una vez», se queja Parise «que el video ya estaba siendo un formato obsoleto. ¿Obsoleto? ¿Qué es entonces lo que hace Netflix en los EE.UU.? Netflix es un sistema de delivery de material audiovisual, a través de los formatos tradicionales, que crece día a día. Y con imaginación: screenings individuales, diferenciación de precios y servicios».
«Si no se escucha nuestro pedido de auxilio, en poco tiempo el control de las ventas de películas en DVD estará bajo la órbita de empresas mafiosas. Necesitamos la responsabilidad del Estado para poder todo esto en su lugar como corresponde», expresó Rolando Shama, secretario de la UAV, en la reunión.


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