25 de mayo 2009 - 00:00

En siete días, cumbre en Tegucigalpa por Techint

9 de marzo de 2009. La embajadora kirchnerista ante Venezuela, Alicia Castro, ingresa en la Cancillería para recibir clases sobre cómo defender a las empresas argentinas en el exterior. Hasta ayer, no había emitido opinión sobre las nacionalizaciones de Hugo Chávez.
9 de marzo de 2009. La embajadora kirchnerista ante Venezuela, Alicia Castro, ingresa en la Cancillería para recibir clases sobre cómo defender a las empresas argentinas en el exterior. Hasta ayer, no había emitido opinión sobre las nacionalizaciones de Hugo Chávez.
En una semana, en Tegucigalpa, se concretará el primer encuentro formal entre un representante del Gobierno de Cristina de Kirchner y uno del de Hugo Chávez, para hablar de las nacionalizaciones de las empresas de Techint. El próximo 1 de junio comenzará la reunión anual de la Organización de Estados Americanos (OEA) y se encontrarán el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Jorge Taiana, y su par Nicolás Maduro. Será la oficialización de la posición argentina sobre el tema que una alta fuente del Gobierno resumió con la siguiente frase: «Protestaremos, pero sabemos que Chávez no va a dar marcha atrás. A partir de esto, nuestra intención es negociar una indemnización para Techint similar a la del caso Sidor».

Según la visión oficial, el pago de los u$s 1.970 millones de Venezuela al grupo argentino que fue avalado 15 días atrás por el directorio de la compañía «es muy superior al que hubiera correspondido si se trataba de una operación normal de mercado». Éste, siempre según la visión oficial, «no hubiera superado los u$s 800 millones».

La estrategia hacia adelante será valuar los activos de las tres compañías estatizadas (TAVSA, Matesu y Consigua), y conseguir que el precio a liquidar por parte de Chávez tenga una mejora similar a la del caso Sidor.

Desde el Gobierno aseguran, además, que Cristina de Kirchner y el resto de los ministros no sabían de la decisión bolivariana. Aseguran que Chávez no mencionó el tema en ninguno de los encuentros bilaterales que una semana atrás mantuvo con la Presidente tanto en la Casa de Gobierno como en Olivos y en el ágape en El Calafate.

Curiosamente, se recuerda que en la conferencia de prensa del viernes 15 en el Salón Sur, Chávez mencionó explícitamente, y con la Presidente a su costado y medio gabinete en las sillas de los invitados, que su intención era estatizar todas las empresas siderúrgicas en poder de los privados en su país. La misma fuente explicaba el descuido oficial asegurando que el Gobierno no estaba en conocimiento de que aún Techint tuviera intereses en Venezuela.

Tampoco ayudó para este caso la presencia de Alicia Castro como embajadora argentina ante Chávez. La diplomática participó activamente en la visita del venezolano por el país y el sur argentino, y en ninguno de sus contactos con funcionarios locales de Presidencia, Cancillería o el Ministerio de Planificación, mencionó la posibilidad de una estatización inminente de Chávez. La embajadora tampoco informó al Gobierno argentino en los momentos previos al anuncio bolivariano del jueves pasado, con lo que es posible que la ex azafata se haya enterado de la decisión chavista a través de los medios de comunicación. Tampoco se registran actividades públicas de parte de Castro para pedir explicaciones en Caracas sobre la situación, una vez conocida la medida.

Hay que recordar que Castro participó el 9 de marzo pasado en el Palacio San Martín, del seminario que la Cancillería organizó para que los diplomáticos del país fueran más agresivos para abrir mercados y defender los intereses de las empresas argentinas en el exterior.

Desde el Gobierno se comenzaba también ayer a ensayar algún tipo de defensa de las relaciones estratégicas entre la Argentina y Venezuela. Para esto se pidieron desde Olivos los resultados del comercio exterior entre los dos países, y que muestran que el intercambio es altamente favorable a la Argentina. En 2008, por ejemplo, las exportaciones locales superaron los u$s 1.400 millones, mientras que las importaciones no llegaron a los u$s 50 millones. Según las fuentes, «el saldo favorable es mucho más que la indemnización que recibirá Techint».

Para evaluar la verdadera importancia del respaldo empresario a la empresa de los Rocca, desde Olivos se esperará hasta mañana. Ese día, en la quinta presidencial, se lanzarán las nuevas líneas de créditos hipotecarios, y todos los titulares de las cámaras empresarias serán invitados a aplaudir la medida y el discurso. La concurrencia, los ausentes y el nivel de aplausos y el besamanos final a la jefa de Estado serán evaluados de cerca.

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