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En un acto sindical, Cristina ponderó las bondades del modelo K
Los gobernadores Jorge Sapag (Neuquén), Miguel Saiz (Río Negro), la Presidente, los sindicalistas Guillermo Pereyra y Hugo Moyano, y el ministro Julio De Vido, ayer en el palco en Catriel.
La Presidente llegó hasta esta apartada ciudad del noroeste rionegrino para asistir a la inauguración de una moderna clínica por parte del sindicato del Petróleo y Gas Privado.
Luego, se apartó del cerrado protocolo apenas se bajó del palco en el estadio del Club Deportivo donde fue vivada por unos 20.000 trabajadores petroleros y camioneros, entre otros, pobladores del noroeste rionegrino y funcionarios de todos los colores de los niveles municipales, provinciales y nacionales, para brindar una improvisada conferencia de prensa frente a los periodistas locales mientras era apurada por su equipo de seguridad. Minutos antes había pronunciado un discurso de campaña donde defendió la gestión de Gobierno «iniciada en 2003 por el compañero Kirchner». Y se mostró confiada de que el gobernador del Neuquén, Jorge Sapag, presente en el acto, firmará el programa de desendeudamiento.
En ese breve encuentro con la prensa defendió su gestión y lo que considera logros de su Gobierno, especialmente los superávits financiero y comercial y le pidió a la oposición que no trabe este crecimiento del país. Incluso, suelta de vocabulario llegó a sostener que parecería que algunos quieren que «el país se vaya a los caños» con tal de defender los intereses de los sectores concentrados de la economía. Y recordó, incluso, el paso de un ministro de Economía de la Alianza que «no llegó a estar cinco días» en referencia, aunque sin nombrarlo, a Ricardo López Murphy. Cristina de Kirchner fue flanqueada en el palco oficial por los gobernadores de Río Negro, Miguel Saiz; el de La Pampa, Oscar Jorge y el neuquino Sapag. Compartieron escenografía los gremialistas Hugo Moyano (camioneros), Omar Viviani (taxistas) y Julio Piumatto (judiciales), máximos «popes» de la CGT que acompañaron al local Guillermo Pereyra, a quien le colgaron un cartel de singular tamaño con la leyenda «Gobernador 2011» mientras soportaba la mirada silenciosa pero crítica de Sapag quien se ha lanzado a la reelección y siempre contó con el apoyo del sindicalista petrolero y la ironía de Saiz de que en Río Negro no buscará la re-reelección.
El resto era un variopinto de ministros del Poder Ejecutivo nacional -Julio De Vido, Julián Domínguez y Oscar Parrilli- intendentes de la zona -Carlos Soria, de General Roca, y Alberto Wereltinek, de Cipolletti, que no ocultan sus intenciones de reemplazar a Saiz- con los senadores nacionales Miguel Pichetto y Nancy Parrilli, sentada en segunda fila cerca de la vicegobernadora neuquina, Ana Pechen. Pereyra y Moyano resaltaron el rol del sindicalismo en la con-solidación de este «modelo nacional y popular» y reivindicaron el papel de las organizaciones políticas del gremialismo como «las 62 Organizaciones Peronistas» y la recientemente creada «Corriente Nacional Sindical» que impulsa la candidatura de Moyano para gobernador bonaerense o -si cuadra- para la misma Presidencia.


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