Dadas las condiciones en que venía el recinto local, su pequeño repunte del viernes -no más del 0,3%- luce como un triunfo. Porque quedaba claro que la corrección alcista de la primera rueda de marzo -cien puntos nominales, un 3,8% de porcentual- había que sostenerla ante lo que podía aparecer como veloces «descremes» de tal aumento en un día. Y mucho más probable, a la vista de lo que había sido el correr y el saldo de un febrero que mostró al Merval como el peor de los mercados de la nómina global. Con poder consolidar lo anterior la faena estaba bien cumplida, tratar de apuntalar la base y conseguir pisar firme en el escalón alcanzado. En el exterior la rueda final de la semana no ofrecía muchos estímulos, más que las trivialidades con que se llenaban líneas en los considerandos que poblaban las pantallas. Con todo, los europeos recogieron pequeños aumentos que no pasaron del medio por ciento. Y el Dow Jones se movió en el borde, hasta dejar su saldo casi en la neutralidad. Solamente el Bovespa volvió a lucir su buen momento, anotando el 1,31% de ganancia y que se destacó nítidamente. El Merval retrocedió a un mínimo de 2.738 puntos (diez menos que el cierre previo), retomando hasta los 2.759 y concluyendo casi en tal marca. Con 30 a 20, en favor de las alzas, y un volumen en retroceso, para reunir cada más que $ 57 millones efectivos, se completó la última fecha. Siderar se llevó el brillo, con un 9,4% de aumento, seguida del 7,3% en Longvie.
La semana: a pesar del repunte del jueves, el Merval no pudo pasar a positivo y quedó con un 0,2% en contra. El Dow Jones prácticamente en blanco. Y con el Bovespa que colocó distancias para ser lo mejor del año, subiendo el 2,6% en el período. Reinicio que da para cualquier pronóstico. La Bolsa, adivinanza.
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