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Endurece Europa el castigo para países que gasten de más
Las iniciativas, que también buscan acortar las divergencias de competitividad entre los socios y poner en marcha un mecanismo de resolución de crisis más allá de los aprobados recientemente para rescatar a Grecia y blindar el euro, cobraron relevancia a la luz de los últimos acontecimientos, que dejaron al descubierto la necesidad de reforzar el pilar económico de la unión monetaria. Así, de lograr el respaldo de los Veintisiete, estas reformas supondrían el mayor avance para lograr un auténtico gobierno económico en la Unión Europea desde el lanzamiento del euro, en 1999.
La iniciativa de endurecer el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que obliga a los Estados a mantener su déficit por debajo del 3% del PBI, también es una de las principales exigencias esgrimidas por Alemania desde que estalló la crisis de deuda en Grecia, en octubre, hasta que se aprobó el plan para blindar el euro, el domingo. Esto supone un giro radical, si se tiene en cuenta que fueron Alemania y Francia las que forzaron una suavización de las reglas del pacto, después de provocar la suspensión de un procedimiento sancionador contra ellas en 2003. «Tenemos que demostrar que somos serios en cuanto a las reformas necesarias. Tenemos que ir a la raíz de los problemas», dijo un enfático José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, durante la presentación de su plan. Barroso reconoció que estas medidas no «están de moda» entre algunos gobiernos, temerosos de ver mermada la soberanía nacional, pero argumentó que la crisis demostró la enorme interdependencia de los países, por lo que la coordinación de las políticas económicas «es una cuestión de responsabilidad y de sentido común». «Lo hemos visto en esta crisis. Lo ocurrido en un país que no representa más que el 2% del PIB de la zona euro (Grecia), tuvo consecuencias enormes sobre el resto de los países», añadió el dirigente comunitario, quien llegó a decir que sin unión económica, hay que olvidarse de la monetaria.
A su lado, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, dijo respetar la «potestad presupuestaria de los Parlamentos» y explicó que la evaluación y recomendaciones previas de Bruselas sobre las cuentas nacionales sólo supondrían un elemento más de información a disposición de los diputados a la hora de ejercer su derecho. «No vamos a examinar los presupuestos partida por partida», tranquilizó Rehn, quien también subrayó la necesidad de hacer cumplir el Pacto de estabilidad mediante la agilización del mecanismo sancionador.
Estas nuevas medidas dotan de «dientes al pacto» y contempla, entre otras iniciativas, la posibilidad de suspender ciertas ayudas europeas a los países infractores reincidentes. La suspensión de los fondos de cohesión a los países beneficiarios que superen el límite de déficit público ya está contemplada en la reglamentación comunitaria, aunque nunca se llevó a la práctica, pero la Comisión Europea quiere partir de este precedente para poner un marcha un sistema de sanciones que no afecten sólo a los países más atrasados como es el caso ahora.
«Que quede claro que sin sanciones no va a tener suficiente credibilidad», dijo Barroso.
Bruselas también desea que la vigilancia europea se extienda más allá del saldo presupuestario y alcance otros factores, especialmente las diferencias de competitividad en el seno de la Unión Europea, y especialmente en la zona euro, que a su juicio están en el verdadero origen de la crisis. «En los últimos 20 años, Grecia registró un cuarto de la competitividad de la UE. Proponemos poder enviar alertas tempranas a los estados si detectamos una evolución negativa, para que tomen medidas antes de que la situación se agrave hasta situaciones irreparables», dijo el comisario Rehn.

