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Enero: un mes cambiante, en el que cayó la actividad

Difícil para definir apropiadamente el pasar de un enero que no lució ni blanco ni negro, solamente yendo hacia la indefinición de lo «tornasolado». Según se le apliquen los focos, podrá destacar un color u otro, que no resultó privativo de un mercado, sino que fue el destino de casi todos. Y el «casi» posiblemente se lo haya ganado el Bovespa, que resultó nítidamente perdidoso y a pesar de partir en 2011 con cierta condición de deseable (por lo muy malo de 2010).
El pasar de las semanas en nuestro recinto contuvo, desde el punto de vista de los negocios, el peor de los esquemas. Porque lo mejor apareció ya en las primeras ruedas -en la segunda, el máximo de volumen mensual, con $ 117 millones- y donde hubo tres, de cinco fechas, llegando a los tres dígitos de realización en acciones. Y lo peor se manifestó en las últimas fechas, donde -desde el día 24 en adelante- las marcas no pudieron salir de una media en torno al ritmo de $ 45 millones. También en tal lapso estuvo lo peor en cuanto de Merval: cinco de siete ruedas anotaron retrocesos. El precio que se pagó fue la frustración, por no poder acceder a los 3.700 puntos -que quebró en un intradiario- y tener que soportar el perforar el piso de los 3.600. Para concluir en lánguidos 3.593 unidades, con última etapa perdiendo cerca de un 2 por ciento.
Cara y ceca
Dos períodos a favor, leve la primera semana con un 0,64%, mientras estuvo radiante la tercera, donde el índice conquistó arriba de un 3%.
Esto le permitió, en la cuenta global del mes, poder culminar con porcentaje positivo del 1,97% entre líderes completas. Mucho mejor el listado «argentino» y las de Bolsa -nivel general-, que rozaron un 4%, a favor de papeles «menores» que resultaron el objetivo de una demanda selectiva, procurando nuevas «vetas».
Cansancio en varios de los títulos líderes, promoviendo recambio de carteras. El promedio de negocios -por rueda- se contrajo a $ 68 millones, que luce insuficiente para la trepada. La Bolsa, luces y sombras.


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