12 de diciembre 2011 - 00:00

Enoja a ecologistas similitud Obama-Bush

Washington - En otros momentos se mostraba como un convencido defensor de las políticas ecologistas, pero poco es lo que quedó de las loables metas que imaginó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para su país. La crisis financiera y la inminente campaña electoral por la próxima presidencia de Estados Unidos hicieron que cambiaran las prioridades de Washington.

Según las voces críticas, a Estados Unidos el resultado de la cumbre del clima de Durban le viene como anillo al dedo. Es más, hay quienes dicen que la política medioambiental de Obama no es muy distinta de la de su antecesor, George W. Bush.

El ecologista Michael Dorsey, del prestigioso Dartmouth College, criticó en duros términos las negociaciones en Sudáfrica: la postura de la dimplomacia estadounidense fue absolutamente inaceptable, señaló en la emisora Democracy Now. La delegación norteamericana fue «un obstáculo, un bloqueo, una socavación y su único objetivo era evitar las decisiones políticas audaces».

El representante estadounidense, Todd Stern, rechazó las afirmaciones. Aseguró que su país no pretende posponer las decisiones medioambientales hasta 2020 y defendió el resultado del encuentro. «Es un paquete importante. A ninguno de nosotros le gusta todo lo que incluye», comentó.

Los ecologistas estadounidenses criticaron al presidente por haber cedido en su postura. Hace dos años, Obama había prometido desde Copenhague que Estados Unidos reduciría sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 17 por ciento (en relación con 2005) hasta 2020.

En aquel momento, la administración aseguró que el compromiso sería respaldado mediante una ley de protección climática que fijara máximos de emisión y otorgara subsidios.

Estados Unidos, el segundo mayor emisor de este tipo de gases, superado sólo por China, se proponía ser todo un ejemplo. Pero la derrota de los demócratas de Obama en las elecciones parlamentarias del año pasado no fue una buena noticia para los ecologistas.

Hace pocas semanas, los ecologistas sufrieron otro gran golpe: el mandatario detuvo el proyecto que se proponía poner coto a la contaminación del aire a nivel nacional, al ordenar que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) emprendiera la retirada con la propuesta.

Los ecologistas consideran la jugada como una traición, ya que aseguran que la administración Obama además frenó un estudio sobre la toxicidad del tricloroetileno en el agua potable. En ambos casos, lo que sirvió de freno no fue el Congreso, sino una entidad que se encuentra directamente en la Casa Blanca: la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios (OIRA). Desde la era de Reagan, no hay estudio climático ni regulación de la EPA que pueda ser aprobado sin tener luz verde de este organismo.

Algunos centros de estudios como el Center for Progressive Reform aseguran que la OIRA actúa guiada por intereses económicos. Los lobbistas entran y salen constantemente de las oficinas, critican, y el Gobierno de Obama otorga a los intereses de la industria tanto poder político como su antecesor.

«Por ejemplo, el modo en el que la Casa Blanca reacciona a la industria química nos hace temer que la actual administración emula al Gobierno de Bush a la hora de bloquear los estudios de salud», comenta Daniel Rosenberg, de Natural Resources Defense Council.

Las palabras de Jason Rano, de la agrupación ecologista Environmental Working Group, fueron aún más lejos: «Parece que la Casa Blanca está dispuesta a sacrificar la salud humana a cambio de obtener votos que aún no tiene».

Agencia DPA

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