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Enojo oficial por atraso en créditos del BID y el BM

Eugenio Díaz Bonilla (BID) y Alberto Camarasa (Banco Mundial) llegaron ayer a Buenos Aires para dar explicaciones por los motivos que generan los retrasos. Según reconocen en el propio Gobierno, habría más de u$s 2.500 millones en nuevos créditos ya aprobados por ambas instituciones. Sin embargo, los fondos no llegan.
Fuentes oficiales reconocen que el problema radica en los dos lados. Los organismos tienen mucho más pedidos de desembolsos por la crisis internacional, pero también el Gobierno demora la ejecución de los programas comprometidos para recibir el financiamiento. «Los fondos están, pero si nos demoramos internamente por cuestiones burocráticas, se tarda mucho más en recibir el dinero», reconocen fuentes del Ministerio de Economía.
La llegada de este fondeo es fundamental, ya que se trata de préstamos a una tasa inferior al 4% anual. Se trata del dinero más barato al que puede financiarse el Gobierno, que no tiene acceso al mercado voluntario de deuda. Además, la entrada de dólares resulta clave para suavizar la presión sobre la divisa. Este será un año de escasez de dólares, debido a que las exportaciones se vienen reduciendo a un ritmo acelerado. Una manera de reemplazar esas divisas es a través de los préstamos financieros que puedan obtenerse de los organismos. Dentro de este esquema, no entra el Fondo ya que la Argentina no posee un programa en marcha con la institución.
Desde 2003 se registra una fuerte tendencia de reducción neta de la deuda con los organismos multilaterales. No sólo se canceló la totalidad de la deuda con el Fondo a principios de 2006, sino que además hubo una fuerte reducción de la deuda con el BID y el Banco Mundial (ver gráfico). El interés del Gobierno es revertir esta lógica y que en 2009 no sólo se equilibre la cancelación de vencimientos con los desembolsos, sino que el balance resulte favorable para el país.
Además, por el dinero no desembolsado se paga la denominada «tasa de compromiso», un costo que asume el Gobierno por mantener el derecho a utilizar estos créditos. Cuanto más demoren los desembolsos, mayor será aquel costo.
No menos importante, queda pendiente la aprobación tanto del BID como del Banco Mundial de los programas de asistencia financiera para los próximos cuatro años, por un monto que superaría los u$s 8.000 millones.


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