5 de junio 2015 - 00:36

Ensayo español: ¿el bipartidismo cae o la renovación es espejismo?

• LAS RECIENTES ELECCIONES REGIONALES DEJARON UN ESCENARIO FRAGMENTADO Y UN ENIGMA PARA LAS GENERALES DE NOVIEMBRE

Pablo Iglesias, rostro visible del partido emergente Podemos, que pretende dar cauce político al movimiento de los “indignados” por la crisis. Mariano Rajoy (derecha)
Pablo Iglesias, rostro visible del partido emergente Podemos, que pretende dar cauce político al movimiento de los “indignados” por la crisis. Mariano Rajoy (derecha)
 Valencia - ¿Final del bipartidismo? "Podemos es lo que le da mejor chance a la izquierda, pero en el Parlamento español hay más de dos partidos; están el PP, el PSOE, el grupo de la izquierda, el catalán, el vasco, hasta dos diputados por Navarra". Esto dijo el lunes la vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando ensayó una respuesta a la incógnita sobre si el relevo real (del cual cumplió ese día un año) y el cataclismo de los partidos grandes ante los "emergentes" (Ciudadanos, Podemos) son el final del sistema político que nació en la transición desde 1976. Según esa funcionaria, que actúa como vocera del Gobierno, la presunción de ese final no está contenida en el resultado de las municipales del 24 de mayo pasado porque la amenaza al bipartidismo ya había ocurrido antes. "Hay que recordar que en la última legislatura de Felipe González el grupo de Izquierda Unida de Julio Anguita tenía un peso más grande que la izquierda de hoy", recordó. El sistema bipartidista se salvó, pero le costó al socialismo la derrota en 1996 ante el Partido Popular de José María Aznar.

Cabe especular si este estallido de los "emergentes" no será, en las elecciones de noviembre próximo, el partero de la historia para que el Gobierno de Rajoy sea desplazado del poder. El 24-M su partido sacó la primera minoría de los votos totales, pero por el sistema parlamentario no podrá formar Gobierno en autonomías y municipios en los que ha mandado, entre ellos el de la capital, Madrid. Según Soraya -con quien Ámbito Financiero dialogó en Valencia-, la candidatura de Rajoy para renovar su mandato "está fuera de toda duda". También admite la posibilidad de que las negociaciones que mantiene el PSOE con la liga Podemos al final refuercen a la izquierda y que por la fuerza de su estructura terminen devorando a esos "emergentes" que prosperaron con un discurso antipartidista.

Que una estructura orgánica en política termine tragándose a los emergentes de moda no es nuevo en la política actual, y la Argentina ofrece el ejemplo más reciente con el destino del Frepaso, la formación más original que surgió en los años 90 como "emergente" del peronismo, el radicalismo y de la izquierda, que fue deglutida, sucesivamente, por la UCR (1999-2001) y por el PJ, que gobierna hoy el país con el concurso de quienes fueron sus principales dirigentes, que ocupan bancas, ministerios y otros cargos ejecutivos.

La vicepresidenta y vocera del Gobierno de Rajoy participó el lunes a la mañana de un congreso internacional de editores de diarios que reunió a unos 50 profesionales para discutir la agenda de la cumbre de mandatarios de la UE-CELAC de la semana que viene en Bruselas. El grupo discutió durante dos días los temas que abordarán los asistentes y formuló un documento que será informado a Bruselas, que los gobiernos se han comprometido a entregárselo a los jefes de Estado que asistan. Se lo perderá Cristina de Kirchner, quien no irá a Bruselas, pese a que este fin de semana estará en Europa para entrevistarse con el papa Francisco. La cancelación del viaje a Bélgica se atribuye a la intención del Gobierno de evitarse un disgusto ante agresiones de acreedores externos de la Argentina que podrían afectar con embargos la paz del encuentro.

Soraya dedicó su intervención en el encuentro a una defensa de los datos de empleo de su Gobierno -que, afirmó, mejoraron- y al reproche a los medios por su reticencia a informar de los resultados de las medidas tomadas, que presentan con tonos y estridencia mucho menor que cuando describen los problemas o cuando esas medidas no se anuncian. "España ya no es noticia -dijo-, porque ha logrado revertir su situación de 2012 en la que se cuestionaba su solvencia, era el foco de todas las incertidumbres en Europa y concentraba todas las informaciones".

España transmite, como en otros momentos del ciclo de la transición, la experiencia de ser un laboratorio de conductas políticas que miran con atención los países de América Latina. No sólo porque el proceso de la transición del posfranquismo sirvió como modelo a las transiciones de los gobiernos militares a los democráticos en la década de los años 80 en la región. También porque en ese lapso España ha alcanzado una proyección sobre América con sus empresas multinacionales, que crearon un sistema económico que depende del sistema político de la Península. Esa red de negocios tambaleó con la transición del socialismo al PP y sus reversiones con Zapatero y Rajoy, y se conmoverá seguramente si se produce un cambio profundo como el que anuncian los resultados de las municipales del 24-M.

También es modélica para el continente la recurrencia de España a los ataques de regeneracionismo que ocurren cada tanto y que llevan todo a revisión desde cero en un impulso de refundación perpetuo. Algo de eso ha permeado a los países de América Latina que viven, al decir del pensador Pedro Henríquez Ureña, cautivos del "descontento y la promesa".

Esa eventualidad ha despertado el entusiasmo de la oposición, que ve cerca la posibilidad de aliar a todas las tribus para desplazar al oficialismo, ánimo que también anima al Gobierno de Rajoy, porque, pese a la pérdida de gobiernos locales, ganó como partido en la sumatoria total de votos. Detrás de ese entusiasmo se producen manifestaciones novedosas, como la cena que se le dio el lunes por la noche al legendario dirigente socialista Alfonso Guerra, monje negro de su partido, que terminó en diciembre pasado una banca de diputado desde 1977. El pretexto fue su cumpleaños 75, pero la cena en el salón del Círculo de Bellas Artes de Madrid reunió a socialistas y conservadores, entre ellos el actual líder del socialismo, Pedro Sánchez, y veteranos de los dos partidos, como Rodolfo Martín Villa, Pío Cabanillas, Juan Carlos Aparicio, Jesús Posada (presidente de la Cámara de Diputados), y Alfredo Pérez Rubalcaba. El encuentro fue una señal de vida para los socialistas, que se ilusionan con las negociaciones con Pablo Iglesias, líder de Podemos, que le puede dar una nueva oportunidad sobre la tierra. Guillermo Fernández Vara, un dirigente extremeño, sintetizó ese aire al decir que el PSOE es el "referente del centroizquierda en España, a pesar de que hace seis meses muchos lo daban por muerto".

En la vereda de enfrente, se habla de escenas de pánico de funcionarios que intentan prevenirse de los cambios sorpresivos en autonomía y municipios sacando en secreto toneladas de documentación en baúles de autos o comprando máquinas trituradoras de papel. Hay también demostraciones de pánico periodístico, como la portada del diario conservador ABC, dedicada el lunes pasado a ofrecerle un programa de Gobierno al PP, con el titular "20 acciones para ganar" y con estas bajadas: "La estrategia necesaria para que el PP recupere a la ciudadanía. ABC propone un conjunto de medidas que pueden impulsar a los populares ante las generales". Un modelo de periodismo militante.

(*) Enviado especial a España

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