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Entre el misterio, la codicia y la sangre
Por Daniel Rendón Herrera, el Gobierno colombiano ofrecía una recompensa de u$s 2,2 millones, al estar considerado por la dirección antidrogas de EE.UU. (DEA) como el narcotraficante más poderoso de Colombia.
Y es que «Don Mario» ha ido adquiriendo poder al tiempo que caían sus antecesores en el negocio de la droga durante los últimos tres años. Así se demostró en varios videos que circularon por internet el año pasado en los que se constató que había secuestrado a 25 hombres de «Don Berna», su antiguo jefe, e incluso cómo sus «soldados» cortaban las manos con motosierras a dos miembros de bandas rivales.
«Don Mario» constituyó su principal base de operaciones en el Urabá, sobre la costa del Caribe, una región bananera cercana a Panamá y estratégica por su fácil acceso al mar, a las montañas y a la red fluvial, lo que le permitió mover armas y drogas con facilidad. Pero también dominó territorios en los Llanos Orientales y tenía presencia en barriadas marginales de las ciudades de Medellín y Bogotá.
Crímenes
El pasado 15 de octubre, «Don Mario», a quien se le atribuyen más de 3.000 homicidios, dio a conocer la creación de un nuevo grupo paramilitar: las «Autodefensas Gaitanistas de Colombia», con panfletos que causaron pánico entre la población.
Al más puro estilo mafioso, el capo ha expandido sus influencias en la Justicia, la política y las fuerzas de seguridad, hasta el punto de que el ex jefe de fiscales del departamento de Antioquia León Valencia Cossio fue encarcelado por presuntos nexos con él.
El político investigado es hermano del actual ministro colombiano de Justicia e Interior, Fabio Valencia Cossio.
La detención de «Don Mario» coincidió con una gran guerra por el control de las rutas de la droga, desde Medellín hacia el golfo de Urabá, que dejó sólo la semana pasada 31 muertos en esa ciudad noroccidental de Colombia, con un total de 325 homicidios en lo que va de año.
El diario «El Tiempo» señaló que el gran beneficiado de esa guerra mafiosa sería Rendón Herrera, quien buscaba consolidar posiciones en los barrios deprimidos de Medellín a través del reclutamiento de jóvenes.
Agencia EFE


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