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Entre Pollicita y D’Elía, Rafecas define su futuro en caso Nisman
Claudio Bonadio y Daniel Rafecas
Rafecas ha sostenido, en presentaciones públicas, argumentos duros para con D'Elía al punto de vincularlo económicamente con el Gobierno iraní. Ese antecedente, visible, sólido podría constituirse como la vía de escape de un expediente que ningún juez desea, pero que la Cámara entiende, debe tramitarse en su juzgado. La posible salida de Rafecas no afecta la presencia del fiscal Pollicita en el caso.
Cálculos y elucubraciones que ayer iban a la par del clima que se vive en Comodoro Py tras el éxito del 18-F. Por un lado están quienes querrían mantener el alto nivel de exposición de los funcionarios judiciales, como es el caso de Carlos Stornelli o José María Campagnoli. Por su parte los fiscales Guillermo Marijuan y Raúl Plee preferirían el repliegue y bajar el perfil. Entre los jueces federales el clima es más uniforme, rasgo que el oficialismo comprobó anoche, cuando en Balcarce 50 se conoció que magistrados que son considerados distantes, como es el caso de Ariel Lijo, deslizaron opiniones negativas respecto de la marcha.
La replica podría llegar en las próximas semanas, cuando los magistrados deban repasar los dictámenes que los fiscales escriben cotidianamente en los distintos expedientes. Las nulidades podrían expresar visiblemente el mapa de apoyos y enemistades que se delineó en la tarde noche del miércoles.
Una probable salida de Rafecas del expediente que instruye la denuncia final de Alberto Nisman sería problemática para el Gobierno, especialmente si el sorteo derivara el caso hacia un juzgado más hostil para con el kirchnerismo y cuyo titular no tuviera denuncias de peso en el Consejo de la Magistratura.
Rafecas también tiene en su poder un expediente protagonizado por el general César Milani por supuesto enriquecimiento ilícito, pero ese affaire podría haber perdido algún interés en las tertulias más reservadas de Olivos, especialmente desde que allí llegara el dato de que el jefe del Ejército tendría largas conversaciones con el general retirado Julio Hang, que fue jefe de la Casa Militar y que actualmente colabora con el aspirante presidencial Sergio Massa.
El caso contrario a Rafecas -sobre quien abundan cuestionamientos entre sus colegas- es, desde hace tres meses el de Claudio Bonadío que pasó de "outsider" a referente, lo cual ayer se evidenció en el fallo de la Sala I que lo blindó de la recusación en el caso Hotesur. Allí el voto que debe observarse es el de Eduardo Farah, que respaldó a Bonadío a pesar de su histórico recelo para con el juez. Rencillas de la catedral de la clandestinidad: Jaime Stiuso siempre fue adversario de quien ahora es el juez del momento.
Eduardo Freiler en cambio, que suele tener un criterio más bien restrictivo en estos casos, había apoyado la remoción de Bonadío por entenderlo parcial. Freiler siempre fue un juez de buena sintonía con el oficialismo. Ascendió a camarista en octubre de 2004 y juró el mismo día que Rafecas quien, con el guiño de Esteban Righi, llegó al cargo que actualmente ocupa.
El desafío que tiene Rafecas por estas horas es la propia lógica que requiere una denuncia como la que formulara Nisman. Ese sentido implicaría abordar primero al activista Fernando Esteche, al representante de Teherán Jorge "Yussuf" Khalil y al propio D'Elía, que ayer tuvo una extensa reunión con sus defensores. El problema es que al menor avance, el piquetero podría solicitar la recusación de Rafecas.
Cálculos y estrategias que irían in crescendo si finalmente la causa que investiga la muerte de Nisman fuera elevada al fuero federal tal como pretenden en sectores del oficialismo.
En paralelo, en Comodoro Py apuran recaudos de distinto tipo como el hecho de que ahora para ingresar al edificio de Retiro es necesario identificarse y exhibir pertenencias. Es una requerimiento ordenado por la titular de la Casación Penal, Ana María Figueroa, siempre pendiente de las cuestiones de seguridad del edificio que ahora le toca administrar.


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