"Alguien me dijo una vez que para hacer política necesitas sí o sí prensa. Un político sin prensa es lo mismo que un cantor sin guitarra. Y la prensa la vas a conseguir de dos maneras, o pagando o generando hechos periodísticos. Eso me quedó muy grabado. El tema es que cuando empecé a hacer política todos los canales de televisión estaban en manos del Gobierno, y los diarios dependían prácticamente de la publicidad oficial, así que trascender era muy difícil", cuenta Albamonte, antes de recordar una anécdota que despertó carcajadas entre los presentes. "Cuando alquilo la cancha de River justo sale el Plan Austral, en junio del 85. Ahí Alsogaray baja los brazos. Recuerdo que había puesto mis bienes en garantía porque ninguna compañía nos quería asegurar y pensé que se nos venía abajo el acto. En ese momento convencí al dueño de un circo que me preste un elefante. Escribimos en una sábana los nombres de las empresas del Estado que explicaban el déficit monumental de la Argentina. Avisamos a los medios el viernes a la noche que al día siguiente un dirigente de la UCeDe iba a hablar arriba de una elefante. Fue un éxito, salí el domingo prácticamente en todas las primeras planas. La Nación título 'Al fin un dirigente político se animó a montar el Estado Elefante'. Soy consciente de que rocé el ridículo, pero era tan ideológico el mensaje que nadie se lo tomó en joda".
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Otra anécdota que recuerda el empresario fue con los pollos de Mazzorín (un lote de pollos importados que se pusieron en mal estado y no pudieron volcarse al mercado). "Recuerdo que en reunión de Comisión, en la Cámara de Diputados, advertí que si Mazzorín no se presentaba la semana siguiente iba a ir a buscarlo por la fuerza. Como no se presentó, avisamos a los medios y me aparecí en medio de una docena de periodistas con un pollo gigante de telgopor. Esa foto se replicó en todos lados. A la semana siguiente se hizo una reunión especial en el Salón de los Pasos Perdidos ante 240 periodistas acreditados. Me hice un picnic, porque de comercio exterior y de perecederos entiendo bastante mientras que Mazzorín tocaba de oído. Fue muy despareja la pelea".
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