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Entre talleres y debates, alumnos viven la toma
Un grupo de jóvenes aprovechó los cortes para jugar un «picadito» de
fútbol en el medio de la calle en el centro de la Ciudad de Buenos Aires.
En el Liceo 9, ubicado en Conesa 1855, en el barrio porteño de Belgrano, se preparaban ayer al mediodía para dirigirse a Cabildo y Juramento a manifestarse. Desde el martes de la semana pasada que está tomado el colegio luego de una asamblea, en la que el 70% de los alumnos que votaron lo hizo a favor de la medida de fuerza. «De los más de 700 alumnos que tiene el colegio, 600 votaron, 460 a favor y 140 en contra. Antes pasamos por cada aula y les explicamos a los chicos la situación. El voto no es obligatorio», explicó Augusto Blandini, miembro del Centro de Estudiantes de la institución.
Durante la última semana hubo talleres de economía, de política, de música, de escritura, de cívica, de documental, cine-debate y charlas, entre ellas la de un padre sobreviviente de la ESMA durante la última dictadura militar. Los espacios los dictan padres y profesores que apoyan la toma y, además, estudiantes de quinto año brindan apoyo escolar a los de los primeros años. Los días se suceden también con asambleas en las que deciden cómo y si continuarán las medidas y se organizan, por ejemplo, para la marcha de ayer desde el colegio hasta la emblemática esquina del barrio de Belgrano, donde se juntaron con estudiantes de otras escuelas de la zona.
En el colegio cocinan y algunos se quedan a dormir allí. Las compras las realizan con dinero que cada uno que puede deja en una caja.
El Normal 10, en OHig-gins 2441, en Belgrano, fue tomado el jueves, pero se trata de la segunda medida de este tipo ya que hubo una interrupción de una semana en el medio. Dentro del establecimiento se llevaron a cabo clases de historia dictadas por profesores que apoyan la toma sobre temáticas como la dictadura, particularmente el 24 de marzo y el 16 de setiembre de 1976, fecha conocida como La Noche de los Lápices. Además hubo cine-debate, asambleas y consultorías de diferentes materias, en las que participaron diariamente entre 50 y 80 alumnos, de los cuales unos 15 se quedan a dormir.
Este establecimiento tiene también primaria y terciario, que tampoco están dictando clases. «El terciario se sumó a la toma y varios docentes de primaria también porque están de acuerdo con la medida, por lo que no hay clases en todo el edificio», afirmó Galo, delegado de un curso de quinto año.


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