Esta vez no resultó provechoso integrarse a la caravana de los mercados un día después. No solamente porque estaban esperando al Merval en la casilla de «peaje», para que abonara lo que perdieron los otros -fuerte- durante el lunes. Sino porque en la jornada de ayer no se produjo un «rebote» en los mercados sufrientes de la primera fecha. Y solamente acentuaron la baja previa.
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Así, se borró toda posibilidad de eludir la poda y, de paso, dejó muy expuesto a nuestro conjunto accionario, donde se sabía, desde antes del arranque, que la rueda sería bajista como cuestión juzgada. La consecuencia lógica resultó una demanda dando el paso atrás, esperando tranquilamente hasta donde podía estirarse la oferta en sus pisos, siendo los precios una variable de ajuste nítida (y adecuando a Buenos Aires con el curso del resto del mundo.)
El Dow Jones mostrando las inquietudes renovadas, por señales económicas que distan de respaldar los mensajes optimistas. Final con el 1,25% de baja, copiando el Bovespa casi con exactitud y acusando el 1,12%.
Las cuentas de nuestros índices dieron muy mal en el Merval más popular y con derrape de más del 4%. Pero, el listado de las locales llevó más calma, sólo con un 1,8% de negativo. El de la Bolsa, «nivel general», se ubicó a media agua y en zona del 3,8%. Sólo «15» papeles hacia arriba, con «51» acusando bajas, volumen que se mostró bastante líquido y superando los $ 52 millones efectivos. La nota de color: se perdió la zona de los 1.600 puntos, quedando en los 1.578 tan sólo. Ayer, Tenaris fue un lastre mayor, con el 5,4% de baja, dando razón a la amplia distancia entre índices. La Bolsa, cantada.
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