Abogados y juristas critican que la confirmación del asentimiento será arbitraria. Para el Gobierno, se trata de un avance en los derechos de las mujeres.
Estocolmo - Una ley sobre el consentimiento sexual, que considera como violación cualquier acto sexual sin acuerdo explícito, incluso en ausencia de amenaza o violencia, entró en vigor ayer en Suecia, en medio de críticas por parte de abogados y juristas.
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El texto prevé que una persona es culpable de violación si lleva a cabo un acto sexual con otra persona que no haya participado "libremente" en él. Antes se hablaba jurídicamente de violación solamente si el acto sexual estaba acompañado por violencia o se realizaba bajo la amenaza.
"No hay en absoluto ninguna exigencia de decir sí formalmente, de apoyar un botón en una aplicación o de algo parecido. Simplemente participar físicamente es ya una señal de consentimiento", aclaró Anna Hannell, jueza que participó en la elaboración de la ley.
Los tribunales estarán atentos a que "el consentimiento sea expresado con palabras, gestos o de otra manera", elementos sobre los que los jueces deberán dictaminar.
La ley, adoptada a fines de mayo gracias a una mayoría socialdemócrata y ecologista, es muy criticada por la orden de abogados y el Consejo de las Leyes, que se interrogan sobre su implementación. Para este órgano, obligará a una evaluación arbitraria por parte del tribunal sobre la existencia o no de un consentimiento.
Una respuesta a ese dilema, que generó burlas, fue la app Libra creada por la abogada Baharak Vaziri en la que se puede dejar explicitado el consentimiento.
"Hay que cerciorarse de que hay consentimiento, preguntar por ello. Eso es exactamente lo que exige la nueva ley", se justificó la ideóloga de la aplicación donde el interesado puede poner su firma digital bajo la frase "sí quiero".
Según el diario Dagens Nyheter, ya hay más de 70 quejas ante las autoridades suecas contra la app por cuestiones de defensa del consumidor. Entre otras, cuestionan qué ocurre cuando alguien cambia de opinión durante el acto sexual. ¿Se trata de una ruptura de contrato o de violación?
El Gobierno considera, por su parte, que la ley envía un claro mensaje y que permitirá condenar a más violadores. Además, decidió el domingo otorgar 120 millones de coronas (11,5 millones de euros, 13,3 millones de dólares) a la lucha contra el acoso y las violencias sexuales.
"#MeToo mostró que queda mucho más por hacer para luchar contra el acoso y las violencias sexuales en el trabajo y en el resto de la sociedad", explicó la ministra de Paridad, Lena Hallengren.
En 2017 más de 7.000 querellas por violación fueron interpuestas en Suecia, 10% más que el año anterior. La violación es castigada en este país con seis años de prisión y diez si la víctima es menor.
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