22 de junio 2009 - 00:00

“Es contra el pueblo”

Washington - Los gobiernos occidentales rechazaron tajantemente las acusaciones del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y sostuvieron que el régimen debe permitir manifestaciones pacíficas contra las disputadas elecciones presidenciales y asegurar un resultado justo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, expresó su preocupación sobre la violencia y las «acciones injustas» contra los manifestantes iraníes. «El presidente reiteró su preocupación acerca de la violencia y de las medidas injustas tomadas contra el pueblo iraní», indicó un asesor de la Casa Blanca.

Desde Berlín, la canciller de Alemania, Angela Merkel, pidió a las autoridades de la República Islámica que realicen un recuento de los votos, se abstengan de responder con violencia a los manifestantes, liberen a partidarios de la oposición detenidos y permitan que medios independientes cubran las protestas. «Alemania está de parte del pueblo iraní, que quiere ejercer sus derechos de libertad de expresión y libertad de reunión», precisó a través de un comunicado.

«Lo que pasa en Irán es muy inquietante y la actitud de las autoridades de Irán frente al deseo legítimo de gran parte de la población iraní es inexcusable», afirmó por su parte el presidente Nicolas Sarkozy. «Irán, tras haber conducido su pueblo al aislamiento y colocar a su régimen contra la comunidad internacional» a causa de su programa nuclear, «lo priva ahora de sus derechos democráticos más elementales», afirmó el mandatario.

Agencias Reuters y EFE

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