13 de abril 2016 - 00:15

Es necesaria una reforma tributaria

Es necesaria una reforma tributaria
La industria argentina tuvo un crecimiento extraordinario entre 2003 y 2012 que puso fin a un largo período de desindustrialización. Favorecido por un tipo de cambio alto, la economía mundial y precios de las "commodities" elevados que impulsaron la agroindustria y derramaron esa expansión a otros sectores, nacieron miles de fábricas, y creció el empleo en todas las ramas de la industria.

Pero desde que en 2013 la actividad en la pequeña y mediana industria comenzó a mostrar dificultades, se hizo visible una realidad que venía escondida: en todos esos años de crecimiento no se modificó el patrón tecnológico de la industria local. Sigue prevaleciendo en el país una industria de baja productividad, con tecnología atrasada, lejos de la frontera tecnológica del mundo desarrollado.

Argentina sigue siendo importador de tecnologías y eso no sería un problema si se lograra utilizarla como driver para impulsar innovaciones y mejoras en los procesos productivos, pero tampoco ese proceso ocurre con la fuerza necesaria porque la mayoría de las industrias no realizan las inversiones que les permitirían modernizarse.

Posiblemente algunas de las causas de esas falencias hay que buscarlas en la empresa, pero la mayoría se explican por una economía que oprime al empresario en vez de alentarlo a producir mejor y que le pone innumerables obstáculos en vez de guiarlo en el proceso de formación de capital.

En los primeros meses de Gobierno se han visto medidas tendientes a corregir algunas de las distorsiones macroeconómicas, como la eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales y regionales, la unificación del mercado de cambios, la negociación con los holdouts o la ampliación de las líneas de inversión productiva. Pero no alcanzan.

Para hacer de la Argentina un país con una industria moderna y productiva se necesitan medidas integrales. Empezando por una reforma tributaria que alivie la carga fiscal a la pequeña y mediana empresa, tanto a nivel nacional, como provincial y municipal, donde se han multiplicado los impuestos y alícuotas. Siguiendo por dirigir la masa de crédito del mercado a financiar la inversión productiva incrementando la cantidad de empresas que puedan acceder a ella; simultáneamente, hay que mejorar la oferta energética, ampliar rutas y caminos, mejorar el transporte, impulsar las exportaciones o reducir las burocracias del proceso productivo, entre otras.

Desde CAME venimos luchando hace años para que estos cambios tengan lugar, porque no vemos posibilidad de modernizar la industria y desarrollar el país de otra manera. En sus primeros meses, logramos que el nuevo Gobierno nos escuche, y ante 500 dirigentes industriales reunidos en la 2da Jornada Anual Industrial, el ministro de Producción Francisco Cabrera y sus funcionarios, se comprometieron a trabajar en esa dirección. Esperamos ahora que esas palabras que ilusionan se hagan realidad.

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