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Escolta de vices y gobernadores
Hubo, sin embargo, algunas ausencias notorias. Daniel Scioli viajó esta semana a Francia para realizarse un control médico de rutina sobre su brazo, metodología que repite año a año para la misma fecha. En su lugar, en cambio, asistió el vicegobernador Gabriel Mariotto, a cargo del Ejecutivo hasta su regreso. La ausencia del bonaerense se produce justo cuando el gobernador y su vice acaban de sellar una suerte de pacto de convivencia pacífica después de una serie de chisporroteos a partir de la irrupción violenta de militantes en la Legislatura el día de la asunción del mandatario.
Tampoco estuvo el kirchnerista Jorge Capitanich, un incondicional que ayer, sin embargo, debió permanecer en su provincia para supervisar el desarrollo del superclásico Boca-River que se disputó en el estadio Centenario de la ciudad de Resistencia. Mientras que el salteño Juan Manuel Urtubey decidió priorizar la inauguración de las obras de iluminación en una ruta hacia Cerrillos.
En tanto, el entrerriano Sergio Urribarri estuvo cerca de perderse el convite debido a una demora en el vuelo que lo trasladaba desde Paraná hasta Buenos Aires. El avión, que debía aterrizar en Aeroparque, fue derivado a Ezeiza, lo que provocó que el mandatario llegara al Salón de las Mujeres sobre el filo del discurso de la Presidente. De hecho, al ser nombrado para que se acercara a firmar el contrato para la construcción de una escuela, sus colaboradores debieron advertir a la Presidencia sobre el inconveniente que retrasó su llegada, lo que provocó un sugestivo gesto de Cristina de Kirchner.
El resto de las presencias se repartió entre gobernadores ultrakirchneristas, como la catamarqueña Lucía Corpacci; el pampeano Oscar Jorge; el jujeño Walter Barrionuevo; el sanjuanino José Luis Gioja; el mendocino Francisco Pérez; y el devenido kirchnerista de Chubut, Martín Buzzi, entre otros. También se los vio al neuquino Jorge Sapag y al rionegrino Alberto Weretilneck, ungido gobernador tras el asesinato de Carlos Soria, el 1 de enero pasado.
Otro que llegó a Buenos Aires para recibir un compromiso de fondos para obras públicas fue el riojano Luis Beder Herrera, aunque con su presencia buscó además lograr un respaldo explícito del Gobierno nacional a su cruzada en defensa del proyecto de explotación minera que es fuertemente resistido por los habitantes de la localidad de Famatina.


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