11 de julio 2017 - 00:00

Escrache a Michetti: cruces y despegues en plena campaña

Juan Manzur repudió los insultos y pidió a los tucumanos “ser respetuosos y atender bien a las autoridades que nos visitan”. Para Alfaro, fue premeditado.

Juan Manzur y Germán Alfaro
Juan Manzur y Germán Alfaro
El gobernador de Tucumán, el peronista Juan Manzur, debió salir a repudiar los agravios kirchmeristas contra la vicepresidenta Gabriela Michetti, durante los festejos oficiales del 9 de Julio que se celebró en la provincia. Además, el intendente de la ciudad, Germán Alfaro (ex FpV reconvertido a Cambiemos) dijo que los insultos a Michetti "estaban programados" y el principal sospechoso de la instigación, el legislador kirchnerista Marcelo Caponio, se desentendió de lo que consideró "una reacción espontánea".

Manzur señaló al respecto: "Los tucumanos tenemos que ser respetuosos y atender bien a las autoridades que nos visitan". "Rechazo ese tipo de situaciones porque no corresponde, más en una fecha patria", agregó el mandatario provincial al ser consultado por la prensa sobre el escrache contra Michetti, quien viajó a Tucumán para encabezar los actos oficiales conmemorativos de los 201 años de la Declaración de la Independencia.

Manzur reiteró el agradecimiento a la funcionaria macrista por estar presente en la provincia "acompañando a todos los tucumanos en un día tan especial para los argentinos".

La polémica se da cuando en la provincia ya se largó la campaña donde sobresale el duelo entre el vice de Manzur, Osvaldo Jaldo (Frente Justicialista), y el titular del Plan Belgrano, José Cano (Cambiemos para el Bicentenario), cabezas de lista de referencia en la compulsa por renovar cuatro diputados nacionales.

Luego del tedeum celebrado por el arzobispo Alfredo Zecca en la Catedral, Michetti fue insultada a la salida del templo por un grupo de militantes que vivó a la ex presidenta Cristina de Kirchner. Los dedos apuntaron al legislador Marcelo Caponio, quien negó estar vinculado al grupo que insultó a Michetti. Caponio sostuvo que lo sucedido fue "la reacción espontánea de un grupo de personas, pero ninguna fue enviada por dirigentes políticos". El legislador admitió que estuvo presente en los actos. "Fui testigo de los insultos que recibió la vicepresidenta, pero fue un acto al que asistió mucha gente y me sorprende que se me responsabilice por lo sucedido", dijo.

Por su parte, el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, manifestó que sintió "vergüenza ajena" por lo sucedido y señaló que "los agravios no correspondían porque se trata de una fiesta de todos los argentinos".

Alfaro, enfrentado al peronismo local tras su acercamiento a Cambiemos, aseguró: "No puedo responsabilizar a nadie por los insultos, pero estaban totalmente programados".

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