8 de octubre 2010 - 00:00

Escuchas: se achica el grupo de amigos de James

Jorge «Fino» Palacios
Jorge «Fino» Palacios
El juez Norberto Oyarbide intenta conocer quiénes se relacionaban con el espía Ciro James, pero descubre que el acusado de las escuchas ilegales era de pocos amigos, o bien su detención provocó un efecto «mancha venenosa» más grande de lo previsible. Ayer otro testigo clave complicó más a la jefa de Gabinete, Roxana Barroso, que manejaba las actividades del ex ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski y que al parecer era casi la única que charlaba con James, al menos es lo que dice la gente de Educación que está citando el magistrado. Se verá qué cuentan los empleados del Ministerio de Seguridad, que conduce Guillermo Montenegro, cuando comiencen las citaciones de ese plantel.

En el juzgado se viene produciendo un desfile de 40 empleados de la cartera educativa porteña, donde James reportó primero al área de Auditoría a cargo de Roberto Ayub y luego a la Unidad Ministro (al mismo tiempo se reveló que trabajaba como ingresante en la Policía Metropolitana). Muchos vieron a James, quien una vez al mes concurría a presentar su factura por $ 6.000 mensuales por asesoría.

Muchos también, incluido Narodowski, dan cuenta de decenas de reuniones de James con Barroso, a quien el juez citó a indagatoria (se negó a declarar a la espera de la resolución de un recurso que está en la Cámara).

James es un abogado recibido en 2006 en la Universidad de Morón y ostentaba un cargo de Relaciones Institucionales en la Universidad de la Matanza. Según Narodowski, entró a su cartera con un lote de funcionarios de esa casa de altos estudios, pero ninguno de ellos dice haberlo recomendado, casi ni conocido. Habrá que ver qué dice el martes que viene el rector de la Universidad, Daniel Martínez, convocado por Oyarbide, sobre ese empleado que utilizaba un teléfono de esa casa de estudios, desde el cual realizó llamadas que sumaron para su procesamiento y también, entre otros, para el de Mauricio Macri.

Martínez ya fue citado por la comisión especial investigadora del caso escuchas, en la Legislatura porteña, pero no se presentó.

Ayub declaró ayer. El funcionario estaba a cargo de la auditoría interna del ministerio desde la gestión de Jorge Telerman. Es un radical que también está relacionado con la universidad en cuestión y a quien en principio se le adjudicaba la contratación del espía. Pero le dijo al juez que James fue el único empleado que le impusieron. Contó que Barroso le habría dicho: «Esta persona va a trabajar con vos». Sin embargo, Ayub, ante una consulta, supo que James no tenía ni idea sobre auditorías y que otra vez Barroso le explicó: «Me lo llevo a trabajar conmigo».

En el juzgado quieren saber ahora si la ex funcionaria del macrismo actuaba por sí sola. Barroso mantenía una relación desde hacía años con Narodowski, fue su ayudante en la Universidad de Quilmes, donde conocieron, por caso, a Rolando Echave, el testigo que asegura haberle sugerido a James que presente su currículum en el Ministerio de Educación. En la actualidad, la joven que fue mano derecha de Narodowski ya casi no mantiene contacto con su ex jefe. La causa parece haberlos distanciado.

Ahora en el juzgado quieren saber cuánta autonomía tenía Barroso, a quien algunos empleados han definido en su declaración como una persona de carácter autoritario. Quieren saber si ella tenía posibilidad de tomar sus propias decisiones o todo debía pasar por la mira de Narodowski, quien se encuentra con «falta de mérito» en la causa.

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