España: exhuman hoy los restos de García Lorca y más víctimas de la Guerra Civil

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Alfacar - Perdida en un pinar de Andalucía, escondida de las miradas indiscretas, la fosa común donde se encuentran los restos de Federico García Lorca y más de 4.500 desaparecidos de la Guerra Civil española, será abierta hoy para comenzar las tareas de identificación.

La fosa de Alfacar, cerca de Granada (Andalucía, sur) estaba ayer rodeada de vallas metálicas para impedir los accesos no autorizados, a la víspera del inicio de los trabajos de exhumación, que podrían durar de uno a dos meses, y al cabo de los cuales es posible que no se sepa si Lorca está en ella.

Unos guardias vigilan noche y día este lugar de sepultura escondido bajo una inmensa carpa blanca.

Todas estas medidas responden sobre todo a la petición de los familiares del poeta, que quieren mantener el mito intacto y siempre se opusieron a su exhumación e identificación.

De conformidad con la conocida como Ley de Memoria Histórica, que permite a los familiares de desaparecidos de la Guerra Civil (1936-1939) y de la represión franquista recuperar los restos de sus padres o abuelos, tres arqueólogos comenzarán hoy la exhumación de los cuerpos que reposarían junto a Lorca.

La fosa se abrirá a petición de las familias de cuatro desaparecidos, entre ellos las de los anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcolla, fusilados al mismo tiempo que Lorca, y la del maestro de escuela Dióscoro Galindo, en agosto de 1936, un mes después del inicio de la Guerra Civil.

«La gente quiere saber dónde están sus familiares para cerrar sus heridas. Lorca es sólo un cuerpo más», explicó la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Maribel Brenes.

«Respeto la decisión de la familia de Lorca sin entender en qué su identificación cambiaría algo», añadió.

Comparación

Pero, aunque la familia de Lorca se niega a dar su ADN, todos los huesos que se encuentren en la fosa de Alfacar se enviarán para su análisis al laboratorio médico-legal de la Universidad de Granada.

Se compararán con las muestras de ADN facilitadas por descendientes de las víctimas que reposan en la fosa. El informe final no se conocerá antes de tres, o más, probablemente, seis meses.

El rechazo categórico de la familia Lorca relanzó las teorías de algunos historiadores que afirman, por ejemplo, que su padre habría trasladado secretamente sus restos a la casa de veraneo de la familia en la Huerta de San Vicente, en Granada.

Durante una visita turística a esta casa transformada en museo, una de las pocas preguntas hechas por un turista británico se refirió al lugar donde está enterrado Lorca, para desesperación de la guía, «harta» de ver que «el cadáver del poeta interesa más que su obra».

«Los muertos enterrados en la fosa de Lanjarón, donde se encuentran 4.500 cadáveres, no le interesan a nadie. No hay un muerto más importante que otro», insiste la guía que prefiere mantener su anonimato sobre este asunto «difícil».

«La apertura de una fosa sirve sólo para una cosa: demostrar que hubo un genocidio que Europa debe reconocer», añadió.

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, unas 11.000 personas desaparecieron sólo en la región de Granada, enterradas probablemente en cerca de 80 fosas comunes. En toda España, habría habido unos 130.000 desaparecidos.

Lorca afirmaba que «nada está más vivo que un recuerdo» y el interés que suscitó la eventual localización de su cuerpo terminó por darle la razón.

Agencias AFP y Reuters

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