15 de noviembre 2012 - 00:00

España necesita más que nunca a Latinoamérica

Cádiz - Han pasado 21 años desde la primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara, México, y la vigésimosegunda edición que arranca mañana en Cádiz tiene lugar en un contexto radicalmente distinto en lo político, pero sobre todo en lo económico. España sigue interesada, como entonces, en invertir en los países latinoamericanos, pero lo que hace dos décadas se consideraba una búsqueda de oportunidades, hoy en día es una auténtica vía de escape y una necesidad para muchas empresas. Por no hablar de la carencia de inversores de la que adolece la Península, donde el flujo de capital latinoamericano sería muy bienvenido, así como el aumento del intercambio comercial.

Tanto el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, como el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, han manifestado que la cumbre de Cádiz va a estar dominada por el tema de la crisis económica mundial y, en particular, por cómo puede la relación iberoamericana apoyar a los países con problemas, hoy, España y Portugal.

Sin embargo, muchos dudan del impacto económico que puedan tener los encuentros de Cádiz. «Al final, son las empresas las que deciden», considera Juan Carlos Martínez Lázaro, director general de División Corporativa del IE Business School, que destacó la independencia de las agendas política y económica.

En 1991, el año de la primera Cumbre Iberoamericana, España era un país vigoroso, mientras América Latina salía de los nefastos años 80, conocidos como «la década perdida». España iba a la búsqueda de oportunidades de negocios y era vista como un inversor comprometido con el desarrollo de la región que ayudó a hacer despegar algunas de sus economías, aportando capital y un acicate para la modernización de las estructuras productivas, explica Martínez Lázaro.

España apostó con fuerza en una región en la que pocos confiaban por su historial de crisis. Eso da hoy su fruto: América Latina puede ser pensada como terreno fértil en momentos en los que para la Península Ibérica ha dejado de ser una oportunidad de negocio para convertirse en una auténtica necesidad.

Primavera

En la actualidad, muchas economías latinoamericanas viven una primavera económica, con estabilidad y sólido crecimiento, mientras España está inmersa en una profunda recesión. Y si bien es cierto que Latinoamérica no puede sacar a España de la crisis, sigue siendo una «excelente plataforma para la inversión», opina Martínez Lázaro.

Iberoamérica sigue ofreciendo muchas oportunidades de crecimiento en sectores estancados en España, como el de las infraestructuras. Y no sólo para las grandes empresas, sino también y últimamente sobre todo para las pymes.

Ésa es precisamente una de las novedades de la relación inversora bilateral: si hasta el momento la presencia en Iberoamérica era sobre todo de grandes empresas, ahora se espera una oleada de pymes hacia el continente americano. «América Latina crece y necesita capital y muchas empresas españolas están en disposición de aportarlo», cree el experto.

Seguridad

Episodios recientes como la nacionalización de YPF por el Gobierno argentino o de la filial de REE en Bolivia no influirán demasiado en esa tendencia inversora, considera el especialista. «Las empresas españolas tienen muy claro qué mercados tienen seguridad jurídica y cuáles no. Hay muchos donde ésta es absoluta, como en Colombia, Perú o México». Con otros ojos ven a Bolivia, Venezuela o la Argentina los empresarios españoles.

Pero también España necesita inversiones y hasta ahora ha carecido de la latinoamericana. «España necesita posicionarse como una puerta de entrada a Europa para que cuando las compañías iberoamericanas den el salto al continente europeo lo hagan a través de nuestro país», considera el experto. Sin embargo, todo apunta a que muchas apostarán por un desarrollo regional

y por ir a Estados Unidos antes de embarcarse en la aventura europea.

Otro punto que se podría trabajar en la cumbre es la intensificación del intercambio comercial. «El mercado latinoamericano nunca ha sido muy importante para las empresas españolas y no debemos resignarnos a que España mantenga cifras raquíticas de comercio con América Latina», considera Martínez Lázaro.

Agencia DPA

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