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España: paritarias sin inflación
Para tener en cuenta el peso de la CEC, organismo empresario creado en 2008 para aportar propuestas ante la crisis económica, de sus reuniones participan todos los número uno: Cesar Alierta (Telefónica), Antoni Brufau (Repsol-YPF), Emilio Botín (Santander), Florentino Pérez (construcción, presidente del Real Madrid), Francisco Gonzales (BBVA) e Ignacio Sánchez (Iberdrola), entre otros. Obviamente, la central sindical UGT piensa bien distinto. Según los gremios, la única pauta que se debe tomar como válida es la inflacionaria, y cualquier otra decisión sería regresiva. La central amenaza con protestas (hasta ahora leves por la cercanía con el Gobierno de Zapatero) si se cambia la referencia inflacionaria por la escala de salarios de mercado y la productividad.
Hay que tener en cuenta diferencias sustanciales entre las negociaciones paritarias de la Argentina y de España, y sus consecuencias. La alarma por la inflación española surge ante las serias posibilidades de que ésta supere el 4% este año. Para algunos economistas privados, este porcentaje es el aumento trimestral en la Argentina.
Así, de reojo, España mira muy de cerca cómo avanza la UE en la solución de la crisis griega. Por ahora se mantiene dentro de los Estados que votan a favor de ampliar el plan de ajuste a Grecia en condiciones fiscales más favorables al Gobierno de Giorgos Papandreou, evitando más requisitos de reducciones del gasto público, al menos por el momento. Sucede que desde Madrid, el Gobierno de Zapatero piensa que si Grecia cae en cesación de pagos y en la necesidad de reestructurar su deuda, así como un posible (y por ahora desmentido) abandono del euro, la próxima víctima inevitable de la crisis será Portugal, y luego, necesariamente, España.
Según Bruselas, los últimos datos que llegaron al despacho de Zapatero son alarmantes. El Gobierno español se debate en lograr un crecimiento estimado para este año por encima de la frontera psicológica del 1%, cuando desde los analistas privados de las principales compañías españolas ya hablan de un 0,8%. Según esta última visión, si esto ocurriese, el Gobierno de Zapatero debería comenzar a pensar en un nuevo plan de ajuste fiscal.


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