Está de moda visitar la ciudad subterránea de Nápoles

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Nuevas exploraciones han vuelto a poner de moda hacer turismo por la Ciudad Subterránea de Nápoles, una compleja red de catacumbas, galerías, calles, cementerios, palacios, cisternas, acueductos, senderos de escape de monarcas, refugios bajo el fascismo y la Segunda Guerra Mundial. Hay allí hasta los restos de un teatro romano donde Nerón cantó, en medio de un terremoto provocado por el volcánico Vesubio.

La patria chica de Enrico Caruso y de Sophia Loren fue fundada hace 2.400 años por los griegos que, 470 años antes de Cristo, la llamaron Nea Polis (Ciudad Nueva) lo que se transformó en Napoli, Nápoles. Si bien se sabe que bajo la Catedral está el Templo de Apolo de los griegos, las excavaciones llevadas a cabo desde 1984 fueron permitiendo conocer las diversas capas históricas, religiosas y culturales sobre las que se asienta la gran ciudad del sur de Italia.

Hasta hace poco los tours por el antiguo universo subterráneo se realizaban ocasionalmente, pero los elogiosos comentarios provocaron el interés de quienes visitan Nápoles haciendo que surgiera una asociación de arqueólogos, historiadores del arte y espeleólogos, que compiten con los guías de operadores en las excursiones para conocer los atractivos ocultos de la ciudad, y hoy existen distintos recorridos temáticos.

Entre los griegos fue un lugar ligado al famoso viaje de Ulises y su encuentro con las sirenas, un asentamiento que les llevó a construir junto a la ciudad visible una invisible, defensiva y de culto. Una urbe laberíntica que los emperadores romanos prosiguieron para sus placeres públicos y secretos..

Las catacumbas fueron luego usadas como refugio por cristianos perseguidos por la furia pagana cuyo último representante fue Juliano. Uno de los casos fue el del mártir San Gennaro, santo patrono de la ciudad, perseguido por predicar el cristianismo en una Italia que era oficialmente pagana, cuya cripta se pude visitar.

Hay quienes sostienen que cuando Caravaggio visitó la ciudad a comienzos del siglo XVII, una de sus clases de pintura era trasladar a sus alumnos a esos misteriosos lugares de luces y sombras y visitar los frescos del siglo VII que existen aún en ciertas etapas de los túneles.

Nápoles que fue griega, romana, normanda y española, en tiempo de los Borbones de las dos Sicilias, tiene la impronta de cada uno de esos conquistadores en su ciudad subterránea. Luego de una epidemia de cólera en el siglo XIX se cerraron sus entradas, aunque se dice que siguió siendo utilizada por la Camorra, la mafía napolitana, para contrabando, tráfico de drogas y sus reuniones, si bien no tenían el carácter familiero de la feroz Cossa Nostra Siciliana. En la primera mitad del siglo XX algunos lugares fueron usados por antifascistas para ocultarse, y en la Segunda Guerra Mundial, fueron tanto refugio antiaéreo para los bombardeos de los aliados, como lugar de asentamiento de tropas. En los recorridos por ese mundo bajo tierra se van descubriendo las huellas de cada una de esas etapas. Por caso, el teatro grecorromano para 6.000 espectadores o los grafitis. ropas, juguetes y otros objetos abandonadas al concluir la guerra.



Datos

La excursión principal parte del centro de la ciudad, cerca de la Catedral o Domo de Nápoles, pero ahora hay otras.

Las excursiones duran por lo general una hora y media pero hay otras de hasta tres horas. La agencia Libera Associazione Escursionisti Sottosuolo ofrece 3 veces por semana tours que parten del Bar Gambrinus y tienen dos horas de duración. Y Napoli Sottoterra hace excursiones diarias de 90 minutos. El precio del tour es de unos 10 euros.

Lo común es acceder a la ciudad subterránea desde una vieja carpintería que está cerca de la Piazza San Gaetano 68 sobre el antiguo foro romano. Tras bajar 120 escalones se ingresa a las galerías subterráneas, a unos 40 metros de profundidad. Otra entrada es desde la Vía Santa Ana di Palazzo.

Al salir nada mejor que visitar uno de los muchos cafés de los alrededores y pedirse un espresso y una sfogliatelle.

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