Estados Unidos pide a China que revalúe su moneda y agrava tensión

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Washington y Pekín - En una semana marcada por los desencuentros en la relación entre el Gobierno de China y Estados Unidos, el gigante asiático salió ayer al cruce de presiones norteamericanas sobre su política cambiaria. La administración de Hu Jintao rechazó parcamente las amenazas estadounidenses sobre la posible adopción de «una posición rígida» en temas comerciales y cambiarios para intentar equilibrar el agudo desbalance comercial actual.

«Por el momento, mirando el balance internacional de pagos y la oferta y la demanda en el mercado de divisas, el nivel del yuan está cerca de ser razonable y balanceado», dijo Ma Zhaoxu, vocero del ministro de Relaciones Exteriores chino, repitiendo la posición habitual de China al ser criticada sobre su moneda. El funcionario se refirió a los dichos de la Casa Blanca como «presiones».

Al respecto, el Instituto Peterson para Economía Internacional en Washington estimó que el yuan está devaluado en cerca de un 30% frente a todas las monedas mundiales y en cerca de un 40% contra el dólar.

Estas declaraciones surgieron a raíz de las palabras del mandatario norteamericano, Barack Obama, quien dijo que su Gobierno está presionando a China para que aplique las reglas comerciales existentes y abra más sus mercados, sumándose a una serie de temas que pesan sobre los lazos entre ambas potencias económicas.

Coincidiendo con el jefe de Estado, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, sostuvo ayer que compartía los temores sobre el valor de la moneda china, pero que se sentía optimista respecto de que Pekín empezaría a permitir que el yuan se apreciara.

«Creo que en realidad es bastante probable que (China) actúe. Creo que reconocen que es importante para ellos, también en su propio interés», dijo Geithner a la Comisión de Presupuesto del Senado sin especificar en qué basaba su optimismo.

Pero no son las únicas diferencias entre ambos Gobiernos. China sostuvo ayer que discutir la imposición de nuevas sanciones contra Irán por su discutido plan nuclear es contraproducente. Algunos analistas ven en este mensaje un pase de factura a Washington por las recientes tensiones, y advierten que China podría complicar los intentos estadounidenses de poner en caja uno de los problemas más graves de las relaciones internacionales actuales: el plan nuclear iraní, sospechado ampliamente de tener fines militares.

Irán muestra marchas y contramarchas en cuanto al espinoso tema del enriquecimiento de uranio, pero el miércoles anunció el lanzamiento de un cohete al espacio que sugiere que está perfeccionando su programa misilístico, clave para transformar la capacidad nuclear en arma de guerra.

Acusaciones

Además, y comenzando esta serie de acusaciones cruzadas, China advirtió a Obama que la anunciada reunión entre él y el Dalai Lama afectaría las tensas relaciones entre ambas naciones, ya complicadas por la decisión estadounidense de vender armas a Taiwán por 6.400 millones de dólares. Pekín considera a ese Estado una provincia rebelde que amenaza con recuperar por la fuerza.

Más allá de esta semana donde la primera economía mundial y la tercera mostraron sus diferencias, resulta difícil pensar que las turbulencias se transformarán en una crisis bilateral, dada la mutua dependencia de ambos países. Por un lado, un EE.UU. estancado en un elevado déficit fiscal del 10% del PBI, necesita de China como el principal comprador de bonos del Tesoro; en tanto, Pekín encuentra en su socio y rival el mayor mercado para sus exportaciones.

Agencias EFE, Reuters y ANSA

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