"De cierta forma estoy teniendo mis sueños torturados, mi derecho torturado", dijo con voz emocionada Rousseff, exguerrillera, quien fue presa política y torturada en la década de 1970 durante la dictadura militar (1964-1985). En una comparecencia pública horas después de que 367 diputados votaran de forma favorable iniciar un juicio político en su contra por el maquillaje de cuentas fiscales, agregó que " no van a matar en mí la esperanza porque sé que la democracia es siempre el lado correcto de la historia".
La mandataria, quien admitió estar "triste" pero no "abatida", afirmó que quedó frente a una "situación que sólo puede provocar una inmensa sensación de injusticia y de que hay en Brasil una violencia contra la verdad, la democracia y el Estado de derecho".
Aseguró también que, una vez que el proceso con vistas a un juicio político se inicie en el Senado, confía en que tendrá la "oportunidad" de defenderse y demostrar que, en su caso, "se usa la apariencia de un proceso democrático para practicar un crimen abominable, como es condenar a un inocente".
La Cámara alta decidirá la próxima semana si hay base para abrirle un "impeachment" por presunto maquillaje de las cuentas públicas.
"Recibí 54 millones de votos y me siento indignada por la decisión", dijo la mandataria en una rueda de prensa en el palacio gubernamental de Planalto. "Los actos por los que me acusan fueron practicados por otros presidentes de la República antes de mí y no se caracterizaron como actos ilegales o criminales", explicó quien negó que se haya enriquecido de forma ilegal.
Respecto de su vicepresidente, Michel Temer, cuya fuerza, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) rompió con el Gobierno y quien ya prepara su equipo para asumir la presidencia, consideró que "es espantoso que un vicepresidente en ejercicio de su mandato conspire contra la presidente abiertamente" (ver página 17).
"Esto es muy interesante porque no hay en mi contra una acusación de desvío de dinero público, no hay una acusación de tener dinero en el exterior. Por eso creo que es una injusticia. Personas con cuentas en el exterior presiden la sesión de una cuestión tan grave", zanjó Rousseff en referencia al presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, investigado por corrupción.
Con su declaración, la presidenta buscó rebatir a quienes consideran que su Gobierno entró en su fase terminal luego de la derrota sufrida el domingo en la Cámara de Diputados. Ayer, el portal de O Globo sugirió que la jefa de Estado viajará a Nueva York para "tomar ventaja de contactos" allí, para eso se está preparando la casa de Itamaraty en la ciudad que sirve al embajador de Brasil ante la ONU.
Rousseff remarcó el carácter golpista, según su opinión, del proceso. "Enfrenté por convicción a la dictadura y ahora enfrento por convicción un golpe de Estado no tradicional", subrayó.
La bancada del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados denunció ayer en un comunicado una tentativa de "golpe de Estado liderado por Temer y por Cunha, con apoyo de medios financieros y empresariales que quieren mermar los derechos económicos, sociales y laborales del pueblo brasileño".
La gobernante afirmó además que espera que el Supremo Tribunal Federal (STF) desbloquee esta semana la designación de su predecesor y mentor, Luiz Inácio Lula da Silva, para ocupar el cargo de ministro jefe de la Casa Civil (jefatura de Gabinete).
Un juez la había paralizado por sospechar que el nombramiento obedecía a una estratagema para poner a Lula al abrigo de la Justicia ordinaria, que investiga si obtuvo beneficios de la red de corrupción de Petrobras.
"Lula ayudó mucho y esperamos que esta semana
se le autorice a asumir. Espero que pueda venir a aportar una gran contribución", señaló Rousseff, quien anunció además que habrá una "gran recomposición ministerial" para "construir un gran camino" en caso de sortear el "impeachment" en el Senado.
| Agencias AFP, EFE y DPA, |
y Ámbito Financiero


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