6 de agosto 2015 - 00:00

Este exorcismo no está mal, pero hubo mejores

“Exorcismo en el Vaticano” logra mantener la tensión en sus mejores momentos, pero no gradúa el nivel de horror y gore a la altura de lo que propone el guión, que además, tiene un desenlace disparatado.
“Exorcismo en el Vaticano” logra mantener la tensión en sus mejores momentos, pero no gradúa el nivel de horror y gore a la altura de lo que propone el guión, que además, tiene un desenlace disparatado.
"Exorcismo en el Vaticano" (The Vatican Tapes, EE.UU., 2015). Dir.: M. Neveldine. Int.: O. Taylor Dudley, M. Pena, D. Scott, D. Hounsou.

El título local es engañoso. Aquí no hay ningún exorcismo, sino un par de sacerdotes de una división especial antisatánica que miran tapes con evidencia de las actividades del ángel caído. Así que, mientras los tapes a los que se refiere el título original sí suceden en el film, el exorcismo en realidad tiene lugar en California y, obviamente, como en cualquier película de este subgénero del terror, ocupa el momento culminante de la acción.

Para llegar a este punto, hay que seguir las peripecias de una chica común y corriente, llamada irónicamente Ángela, que empieza a exhibir cambios notables en su comportamiento a partir del momento en que se corta un dedo en su cumpleaños número 27. Pronto empieza a atraer cuervos asesinos (hay una escena en un micro bastante buena), a tomar agua desesperadamente, tal vez debido a algún fuego interior y, finalmente, enloquece por completo y provoca un accidente que la deja en coma en un hospital.

Justamente, gran parte de la historia transcurre en un sanatorio y en un manicomio donde la chica es vigilada de cerca por un cura católico que ha visto el horror en la guerra de Irak, pero que ahora se encuentra con cosas horribles que no conocía.

Aunque la endemoniada está muy bien interpretada por Olivia Taylor Dudley (cuando el guión se lo permite, la chica luce realmente mala), el padre Lozano que compone Michael Peña es de lo mejor de la película y, en realidad, las mejores escenas de tensión sobrenatural las protagoniza él, siempre por supuesto interactuando con su, digamos, paciente. Luego, la escena del exorcismo tiene algunos detalles pintorescos, aunque no puede aportar mucho a un tema que se ha multiplicado en todas sus variantes durante los últimos años.

"Exorcismo en el Vaticano" logra mantener la tensión en sus mejores momentos, aunque tiene un problema básico, que es el de no graduar el nivel de horror y gore a la altura de lo que propone un guión, que además, tiene un desenlace disparatado, casi de ciencia ficción.

El film se deja ver, pero no es el tipo de producto que logrará ensombrecer la memoria de "El exorcista" de William Friedkin.

D.C.

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