Estéticas diversas en muestra de las hermanas Bohtlingk

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Desde el sábado pasado las hermanas Florencia y Sofía Bohtlingk, presentadas por la curadora Inés Katzenstein, muestran por primera vez juntas sus pinturas en María Casado Home Gallery. Ubicada en Beccar y a pocos metros de la Avenida Libertador, zona donde difícilmente llegan exhibiciones de arte, la casa de líneas puras y abstractas resulta propicia para albergar una nutrida selección de obras contemporáneas.

María Casado es heredera del concepto «Home Gallery» que hace casi media centuria inauguró la galerista Ruth Benzacar, pionera argentina en el arte de convivir con las expresiones de su tiempo que supo convertir sus casas -la de la calle Valle y luego la de Talcahuano- en activas galerías y centros de difusión para los artistas.

Casado cumple diez años en el oficio y, montó estratégicamente sobre la neutralidad de las paredes blancas, el barroquismo de las selvas de Florencia y el minimalismo de las abstracciones de Sofía.

Florencia Bohtlingk presenta dos líneas de trabajo, en la primera, la expresividad y el gesto tienen como tema la presencia de un entorno natural vigoroso. Pero a partir del año 2008, sus pinturas comienzan a mostrar los quiebres de la forma y su afán por la geometría, por los muy definidos contrastes entre la luz y la sombra y la búsqueda de un orden. Con la presencia de esquemas nítidos y cortantes, su pintura cambia y, acaso en busca de la síntesis, abandona la representación hasta cierto punto mimética de las enramadas y la naturaleza imponente de la selva misionera. Hasta allí, hasta la espesura de Misiones, llegó Florencia luego de su paso por la abstracción, perseguía la intensidad del paisaje y la energía que proporciona la naturaleza. Hay un cuadro en la muestra, «Banano, invierno», pintado en el año 2006 con colores turbios, verdes, azules y malvas. Entre las hojas y recortado sobre un cielo gris, cuelga un fruto carnoso que parece un corazón. La imagen, con su poderosa condición orgánica, transmite la melancolía del invierno, pero además ostenta una vitalidad positiva ligada a la tierra.

La referencia al paisaje de la selva es, para Florencia, la mención de un lugar que le resulta propio y, que en ningún caso presenta como un estereotipo. Cabe aclarar en este sentido que, cuando los estudiosos del Norte descubrieron la llamada «otredad» latinoamericana a través de un arte exótico, pronto quedó a la vista que el folklore estaba cargado de banalidad y se alejaba de la realidad. Si bien la reacción fue valorar el conceptualismo, la abstracción, el arte político y desterrar definitivamente el exotismo, con Frida Kahlo, sus «changos» y también sus loros, es preciso reconocer que la especificidad del arte de nuestro territorio reside en la complejidad generada por las distintas vertientes. En la Argentina reina la diversidad.

Para demostrarlo están las pinturas decididamente abstractas de Sofía Bohtlingk. En la década del 90, Sofía trabajó como asistente de su hermana en un taller de la calle Uriburu. Pero hoy es dueña de un estilo. En sus obras, el procedimiento de la pintura, los ritmos de las pinceladas largas y firmes sobre la tela, los accidentes controlados de la materia que chorrea y se desplaza por el lienzo, determinan la esencia de su pintura, los rasgos inconfundibles. Todos sus secretos están allí, a la vista: el trayecto de las pinceladas, el azul, el negro y los grises sobre la tela blanca. Sin embargo, hay algo inasible y mágico en varias de las pinturas. Las imágenes son tan gratas que tienden a arraigarse en la memoria. De hecho, esas experiencias visuales que se resisten al olvido, las imágenes que quedan flotando en la mente, esas resonancias, son el alimento de la llamada «segunda vida del arte». Llega entonces el tiempo de la reflexión y los conceptos. Las pinturas de Sofía transmiten en esta etapa las connotaciones de incertidumbre y desasosiego que ocultaba la belleza. La fuerza emotiva y la tensión de sus abstracciones se pueden asociar, según señala la artista, a la desesperación que transmite un video, una perfomance basada en Samuel Beckett. Para exhibir las obras de Sofía y de algunos artistas que figuran en el staff de otras galerías, María Casado estableció alianzas, indispensables cuando la meta es ingresar al mundo cada vez más extendido del arte actual.

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