23 de junio 2010 - 00:00

Estrena Timerman como canciller tras jura con los Kirchner

Héctor Timerman saluda a la tribuna, ovacionado, con la «V» peronista, rodeado de todo el gabinete de Cristina de Kirchner. El ahora canciller juró por «la Patria», rodeado de Carlos Zannini, Oscar Parrilli, Débora Giorgi, Florencio Randazzo, Eduardo Fellner, Aníbal Fernández y Amado Boudou. La Presidente bendice con un aplauso.
Héctor Timerman saluda a la tribuna, ovacionado, con la «V» peronista, rodeado de todo el gabinete de Cristina de Kirchner. El ahora canciller juró por «la Patria», rodeado de Carlos Zannini, Oscar Parrilli, Débora Giorgi, Florencio Randazzo, Eduardo Fellner, Aníbal Fernández y Amado Boudou. La Presidente bendice con un aplauso.
Formalmente, Héctor Timerman debutará hoy como canciller, cuando deba encabezar la embestida más importante de los últimos años contra Gran Bretaña por los reclamos por las islas Malvinas. Ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y en una doble jornada especialmente reclamada y negociada por la Argentina ante los integrantes de ese organismo internacional con sede en Nueva York, el flamante ministro de Relaciones Exteriores intentará lograr una votación unánime para reclamarle al Gobierno inglés de David Cameron que se siente a discutir el tema. Luego del caso Malvinas, Timerman también tiene ya cerrada la agenda para los próximos 15 días. Una vez que regrese a Buenos Aires, volverá inmediatamente a subirse a diferentes aviones, en este caso para visitar personalmente a los seis cancilleres de los países vecinos. Sucesivamente, el ex embajador en Estados Unidos se encontrará con el brasileño Celso Amorim, el chileno Alfredo Moreno, el uruguayo Luis Almagro, el boliviano David Choquehuanca y el paraguayo Héctor Lacagnata.

De nuevo en la Argentina, Timerman tendrá que organizar en tiempo récord dos eventos claves: el inicio de las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), y la próxima cumbre de julio del bloque sudamericano, que tendrá como anfitrión al sanjuanino José Luis Gioja. Con el gobernador, Timerman estará el viernes en Toronto para cerrar detalles de la cumbre del Mercosur en San Juan. Para noviembre, Timerman tendrá su misión más importante: organizar en Mar del Plata la Cumbre Iberoamericana, con el español José Luis Rodríguez Zapatero, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno Sebastián Piñera, el cubano Raúl Castro, el boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez y el mexicano Luis Felipe Calderón, entre otros, como visitantes. Todos países con los que el nuevo canciller tiene una relación ecléctica proveniente de sus días de periodista con opinión jugada.

Antes de partir, Timerman también despejó una de sus últimas dudas sobre cómo estará conformado su equipo. Confirmado como vicecanciller Alberto D'Alotto y, al menos momentáneamente, el equipo de negociaciones comerciales formado, entre otros, por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía; y el secretario de Integración Latinoamericana, Eduardo Sigal, quedaba por resolver quién ocupará el estratégico despacho de jefe de Gabinete. El elegido es un hombre de «la casa». Esto es, un profesional del cuerpo diplomático argentino: Antonio Trombetta, a quien Timerman conoce bien y de manera personal, ya que hasta ahora ocupaba el cargo de director del Hemisferio Norte. Trombetta fue así el funcionario con el que más trabajó como embajador en Estados Unidos. Le asegura además una buena comunicación con el resto de los diplomáticos de carrera de «la casa», algo fundamental para cualquier canciller que quiera tener éxito.

Timerman comenzó ayer su primer día de ministro de Relaciones Exteriores desde temprano, saludando pacientemente desde la puerta de su casa ante los primeros móviles que lo aturdían como nuevo canciller. Aprovechó esos primeros minutos para comenzar con uno de los mensajes que repetiría toda vez que pudo. «Expreso mi admiración y amistad hacia el saliente canciller, Jorge Taiana».

El ex ministro fue luego, a las 11.30, el invitado especial del Gobierno para el acto de asunción de Timerman en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. A la espera de la jefa de Estado y del homenajeado, fueron ubicándose los invitados al evento. Entre otros, se acomodaron alrededor del escritorio presidencial Aníbal Fernández, Florencio Randazzo, Amado Boudou, Julián Domínguez, Lino Barañao, Nilda Garré, Alicia Kirchner, Alberto Sileoni, Débora Giorgi, Julio Alak, Julio De Vido, Juan Manzur y Carlos Tomada; Daniel Scioli; legisladores nacionales cercanos al ministro como Carlos Kunkel y Juan Carlos Dante Gullo, y los invitados especiales, entre ellos, Hugo Moyano, integrantes de la Fundación Madres Plaza de Mayo. En primera fila se sentó el único político nombrado especialmente por el locutor oficial y que mereció cierto nivel de aplausos. Con el cargo de secretario general de la Unasur, participó activamente el ex presidente Néstor Kirchner.

Abrazo

La ceremonia fue breve. El nuevo canciller juró por «la Patria», y se confundió en un abrazo con la presidente Cristina de Kirchner. Luego giró hacia atrás y saludó más que efusivamente a Jorge Taiana, quien le correspondió el gesto. Luego, uno a uno, abrazó y besó a sus nuevos colegas del gabinete nacional y, al terminar la rueda con Julio De Vido, miró a la tribuna y ofreció una ovacionada «V» peronista con su mano izquierda. A sus espaldas, se registraba uno de los gestos del día. Cristina de Kirchner fue a abrazar a Taiana, quien, sin sonreír, simplemente le ofreció un saludo algo más que protocolar.

«La política exterior la fija la presidenta de la Nación y nosotros la ejecutamos», dijo Timerman, ya como canciller, en sus primeras declaraciones como ministro a los periodistas que ocuparon el Salón Blanco. Prometió solucionar el conflicto por Botnia apelando a «la ciencia» y dando «un ejemplo al mundo con Uruguay», defendió la presencia de Eduardo Sadous en el Congreso por el caso Venezuela y avanzó sobre la posición de Argentina en el G-20. «Continuaremos diciendo que los ajustes que tengan que hacer los países no los paguen los pueblos» y que «se reparta equitativamente entre quienes fueron los responsables de crear este descalabro».

Timerman citó luego para las 13 al personal de la Cancillería en el Salón Libertador del Palacio San Martín. Miró el «Juanito Laguna» de Antonio Berni que adorna el lugar y dio su primer mensaje a sus futuros colaboradores. Habló del orgullo de ser canciller, volvió a ponderar a Taiana, llamándolo como «uno de los mejores ministros de la historia argentina», y señaló a D'Alotto como su colaborador directo. Éste cerró los discursos diciendo que su puesto «es el más alto al que puede aspirar un funcionario del Servicio Exterior». Aplaudían, entre otros, embajadores políticos como el cónsul en Miami, Miguel Talento.

Terminados los festejos, comenzaron a formarse grupos de trabajo en las diferentes áreas, y Timerman tomó posesión del escritorio del piso 13 del edificio de la Cancillería. Comenzaron a llegar entonces del exterior y del país para las salutaciones de rigor. No era el mejor momento. En las pantallas del despacho, la Selección de Diego Maradona intentaba quebrar la inexpugnable defensa griega, lo que alteraba el espíritu futbolero del nuevo ministro. El grito del gol de Martín Palermo sólo pudo confirmar la situación de inextinguible hincha de Boca del flamante canciller.

Dejá tu comentario