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Estupenda muestra de Ernesto Deira
Por tercera vez vuelve sobre ese momento con obra poco conocida de 1967 a 1977, entre la que se encuentra «Memoria de Grünewald» (1967, 230x300cm) expuesta en la famosa Galería Bonino, guardada durante 45 años y que ahora domina la sala con su desgarradora presencia.
Para abordar el desafío que Deira propone a través de su obra, debe recordarse la situación de una década en la que Estados Unidos había entrado en guerra con Vietnam, el golpe en la Argentina que derrocó el gobierno constitucional, los partidos políticos disueltos, las universidades intervenidas, la censura.
Muchas de las obras de artistas argentinos que no dejaron el arte se produjeron en esos años, obras densas, significativas, realizadas en silencio para «escapar» de una situación abyecta. Deira y su esposa Lucy se fueron a París en 1976.
Deira insistía en la figura humana, «la obsesión de mi vida». Dejó el óleo por el acrílico y Miguel Rojas Mix, intelectual chileno de vasto reconocimiento, define sus obras como «imagen radiográfica». El hombre muestra sus entrañas, aparece desmembrado, la figura tiende a la disolución, muestra una doble imagen, externa e interna, delimitada por una línea de contorno, las manos huesudas, «inspiradas en las del propio autor», como lo señala Adriana Laurenzi.
Deira era un ser profundo, de gran cultura filosófica y literaria, un intelectual alerta a las teorías de su época y así lo señala María José Herrera, curadora de la muestra de 2006 cuando recuerda que Deira expresó la importancia de la reflexión antes y después de la realización de una obra; el durante se rige por secuencias dialécticas de razón e intuición, más o menos aleatorias: la creatividad en estado puro.
El efecto que producen estas obras en el contemplador actual (por supuesto nos referimos a aquellos que no se conforman con edulcoradas florcitas ni brillitos), se debe a que en primer lugar tienen validez contemporánea, son obras abiertas o sea que se tiene la posibilidad de encontrar respuestas existenciales, una coincidencia de sentimientos, una posibilidad de diálogo porque el hombre es en Deira un tema recurrente y emocional y para quien el fin del arte era provocar situaciones. En una de las salas de la galería se exhiben cinco cuadros correspondientes a «Imágenes de la Pasión», que no se veían desde la muestra de 1976 en Carmen Waugh y de la que no existen ni fotos ni catálogos, pero se reconstruyó gracias a algunas críticas de la época y la generosidad de coleccionistas.
Hay un registro fotográfico de «Identificaciones», expuesta en Carmen Waugh en 1971, serie que se creyó perdida y que en 2003 por iniciativa de Luis Felipe Noé se encontró en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile cuya documentación ha sido estudiada recientemente.
Se trata de ocho obras de figuras mutiladas dispuestas sobre fondo negro, de gran dramatismo, muy perturbadoras y que se cree pintó en una sola noche.


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