24 de abril 2013 - 00:00

Ética, elecciones y leyes

Ética, elecciones y leyes
El mercado financiero se asienta sobre dos bases, primero y por sobre todo el respeto al derecho de propiedad, y en segundo término el respeto al disenso (que es hijo del derecho de propiedad). Por eso el disenso (una manifestación del ejercicio del derecho de propiedad) siempre es bueno, ya sea que compremos o vendamos un activo, discutamos una ley en el Congreso (sobre todo si enfrentamos un Gobierno totalitario) o nos presentemos en una elección democrática (aun la de un viejo club). Claro que el disenso tiene límites. Si en un cuerpo colegiado no están representados todos los que tienen derecho a estarlo -nos guste o no- el cuerpo es ilegítimo por más que una hipotética mayoría o el poder político y sus aliados piensen lo contrario, ya que se estaría conculcando el derecho de una de las entidades representadas (no importa su tamaño). Entonces, aun cuando el cuerpo represente a una supuesta minoría (el ideal es que represente a todos) ese cuerpo sí es éticamente válido. Lo mismo pasa en el mercado financiero, si con una ley se afecta el derecho de comprar o vender de las personas (coartando, restringiendo o direccionando la negociación de bienes de origen y tenencia legal: dólares, acciones, viviendas, etc.) ese mercado es ilegítimo, por más insignificantes que sean esa afectación o el afectado. Y cuando una institución, un mercado o una ley son ilegítimos, los ciudadanos tenemos el derecho y la obligación moral de señalarlo y hacer todo lo (legalmente) posible para cambiar la situación. De hecho, ésa es una de las funciones y responsabilidades de la prensa financiera: señalar lo que está mal en el sistema. El jueves hablamos de mercados fronterizos y gobiernos corruptos. A pesar del falso "tuit" y un mal informe sobre China, por quinceavo martes consecutivo el Dow avanzó, trepando el 1,05% a 14.719,46 puntos.

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