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Europa, Libia y unas empresas en contra

lar-, el máximo desde el 26 de septiembre de 2008). Podemos achacar la suba si se quiere al recrudecimiento de la contraofensiva aérea de Gadafi sobre los rebeldes (si bien la retórica de Occidente contra las aberraciones del líder libio va «in crescendo», la falta de nuevas medidas concretas parece estar envalentonándolo), pero el anuncio de que Arabia Saudita, Nigeria, Kuwait y los Emiratos Árabes planean colocar un millón de barriles adicionales por día debería más que neutralizar -por más que esto requiera de cierta ingeniería financiera- cualquier eventual caída en el suministro libio (que continúa entregando 1,5 millón de barriles). Por si esto no bastara, la administración Obama comenzó además a estudiar la posibilidad de recurrir a las reservas estratégicas de crudo. Si nos atenemos a que el precio del oro marcó ayer un nuevo máximo histórico en u$s 1.434,5 por onza (durante la sesión alcanzó u$s 1.445,7 por onza), es evidente que muy buena noticia no debe de haber sido (claro que podemos achacar la suba del oro a los crecientes temores inflacionarios). En lo puntual, los dos máximos responsables del 0,66% que perdió el Dow al cerrar en 12.090,03 puntos fueron Intel y Boeing (la primera golpeada por un reporte no muy favorable de Wells Fargo y la segunda, por otro de su competidora Airbus), lo que demuestra que más allá de las cuestiones «macro», el mercado sigue respondiendo a la lógica de las empresas.


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