14 de diciembre 2012 - 00:00

Europa quiere tener su ruta del chocolate

La italiana Perugia, sede de «Eurochocolate» es una de las ciudades principales de la ruta turístico-gastronómica.
La italiana Perugia, sede de «Eurochocolate» es una de las ciudades principales de la ruta turístico-gastronómica.
Por si al Viejo Continente aún le faltaran atractivos, comienza ahora a estudiarse la posibilidad de crear una Ruta del Chocolate, un itinerario gastronómico y cultural que uniría Italia, Suiza, Austria, España, Francia, Bélgica, Luxemburgo y el Reino Unido.

La idea nació en la ciudad italiana de Perugia, que elevó la propuesta a la Unión Europea. Famosa por sus chocolates y por la gigantesca fiesta Eurochocolate que se celebra cada año en octubre, esa localidad sería cabecera en Italia, país en el que también se sumarían a la ruta destinos como Terni, Ragusa, Cuneo y Turín. Según autoridades de las Cámaras de Comercio italianas, la iniciativa «tendrá repercusiones económicas importantes y enormes potencialidades turísticas».

La intención es unir a través del chocolate las regiones y ciudades europeas que a lo largo del tiempo mantuvieron estándares elevados de tradición arsenal de ese producto. «Crear un itinerario europeo significa crear recorridos turístico-culturales vinculados al hilo conductor del chocolate, unificando lugares y países de Europa en el espíritu original que les quiere imprimir el Consejo de Europa», señalaron las autoridades de Perugia.

En caso de concretarse, la Ruta del Chocolate será el itinerario cultural europeo número 24 reconocido por el Consejo de Europa.

DIFUSIÓN

Aunque tiene muchos chocolates de calidad, los dulces de Italia alcanzaron difusión internacional con bombones como los «Baci» (besos) de Perugina, uno de sus fabricantes más tradicionales.

Por su parte, en Francia se valora mucho el chocolate negro, con alto contenido de cacao, y aún existe la fábrica de chocolate que fue favorita de María Antonieta, en París, donde se elaboraron los primeros bombones con el fin de disimular el sabor amargo de los remedios. Sobresalen las ciudades de Tain LHermitage, con su escuela de chocolateros, y Lyon.

También Bélgica está a la cabeza del chocolate en Europa, gracias a una tradición artesanal de alta calidad conseguida a partir del conocimiento del cacao que obtuvo de sus antiguas colonias africanas. Bruselas, la capital, y Brujas son los sitios destacados, pero en realidad casi todas las ciudades de este país son chocolateras, incluyendo un total de 12 fábricas, 16 museos y más de 2.000 tiendas. Bélgica produce 172.000 toneladas de chocolate por año.

Entretanto, en Viena, Austria, son famosas las «Mozartkugeln», bombones de chocolate de forma esférica rellenos con mazapán y envueltos en un papel dorado con la efigie de Mozart.

En la parte más norteña del circuito, Gran Bretaña también se suma a la tradición chocolatera europea con firmas tan populares como Cadbury, ubicada en Birmingham, fundada a mediados del siglo XIX y hoy convertida en el segundo fabricante mundial de golosinas.

Suiza es, obviamente, otro destino europeo para los amantes del chocolate. Es el país que más lo consume (11,6 kilos por persona al año) y Zurich es la ciudad más relacionada con este producto, ya que allí se encuentran firmas como Lindt-Teuscher-Sprungli.

En España, La Villajoyosa es «la ciudad de chocolate», ya que lo produce desde el siglo XVIII, cuando comenzó la importación de cacao desde Ecuador y Venezuela. Allí se encuentra Valor, una de las marcas de chocolate más populares de Europa.

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