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Europa y EE.UU. expulsan a los embajadores sirios por masacre
El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria, Kofi Annan, fue recibido ayer por el presidente sirio, Bashar al Asad. Le exigió el fin de la ofensiva contra los rebeldes, pero recibió una dura contestación.
Sin embargo, nada parece detener al régimen de Bashar al Asad, que, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), provocó 70 muertes, 61 de ellas de civiles y nueve de milicianos rebeldes. En cambio, de acuerdo con esta entidad en el exilio, 28 soldados regulares cayeron víctimas del fuego opositor.
Más temprano, Washington había decidido echar al máximo representante diplomático de Siria, el encargado de negocios Zuheir Jabur, e imitó así la decisión de Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, España, Holanda, Canadá y Australia, que expulsaron a los respectivos embajadores o jefes de misión.
«Consideramos al Gobierno sirio responsable de esta masacre de vidas inocentes», dijo la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland, para quien los asesinatos constituyen «el mayor indicio sin ambigüedad hasta la fecha de las flagrantes violaciones del Gobierno sirio» de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
«Alentamos a todos los países a condenar las acciones del régimen de Al Asad con una acción similar», señaló.
Rusia, a través de su embajador ante la UE, dijo ayer que no prevé seguir el ejemplo de expulsar a los diplomáticos sirios de su país. «Seguro que esa medida no la va a considerar mi Gobierno», afirmó Vladímir Jizov en Bruselas.
El Gobierno de Vladímir Putin, hasta hace poco de su antecesor, Dmitri Medvédev, ha sido el máximo sostén internacional de Al Asad, a quien salvaron de ser condenado por el Consejo de Seguridad.
El Gobierno alemán convocó ayer al embajador de Siria en Berlín, Radwan Lutfi, a quien le comunicó la orden de abandonar el país en un plazo de 72 horas.
El presidente de Francia, François Hollande, anunció, en tanto, la expulsión de la embajadora árabe y anunció para principios de julio una nueva reunión del Grupo de Amigos de Siria en París, al que pertenecen alrededor de 60 Estados y organizaciones internacionales.
Por su parte, el Reino Unido expulsó al máximo representante sirio en el país, el encargado de negocios, y a otros dos diplomáticos, informó el ministro del Exterior, William Hague.
Londres subrayó que la medida es «una expresión de horror» ante la masacre de Hula cometida por fuerzas gubernamentales sirias el vienes y en la que murieron 108 personas. El embajador de Siria en el país ya había sido expulsado en marzo.
La comunidad internacional está «horrorizada con la violencia que continúa, con el comportamiento del régimen, con el asesinato de tanta gente inocente, incluyendo la terrible masacre de Hula», subrayó Hague en un comunicado.
Italia expulsó al embajador Jadur Hasán, a quien declaró «persona non grata», según indicó el Ministerio del Exterior en un comunicado.
España también decidió la expulsión del embajador Husam Edín Aala por la «inaceptable represión» que el régimen del presidente Bashar al Assad ejerce sobre la población, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid.
El Gobierno de Mariano Rajoy resolvió también forzar la salida de otros cuatro miembros de la legación siria en Madrid. Los cinco diplomáticos tienen un plazo de 72 horas para abandonar el país.
El bloque europeo ya había aplicado 16 sanciones contra el régimen de Al Asad, entre ellas prohibiciones de viaje, congelamiento de bienes, un embargo de petróleo y la prohibición de exportación de numerosos productos.
Mientras, el mediador internacional Kofi Annan le expresó a Al Asad su protesta por la matanza, y recibió una gélida respuesta de éste a su intento de reflotar el cese del fuego y su plan de paz.
«Pedí pasos concretos ahora, no mañana, sino ahora, para el cumplimiento del plan. Esto quiere decir que el Gobierno y todas las milicias filogubernamentales deben detener las operaciones militares y mostrar la máxima moderación», dijo Annan, representante de la ONU y la Liga Árabe, al referirse al encuentro en Damasco.
Pero la respuesta del dictador fue dura. «El éxito del plan depende del final del terrorismo, del de los que lo apoyan y de que se detenga el contrabando de armas», contestó.
«Los grupos terroristas armados han intensificado claramente sus operaciones recientemente en diferentes regiones sirias, y han matado y secuestrado a civiles», añadió el presidente, cuyo Gobierno reprime duramente una revuelta popular desde hace catorce meses.
Damasco, que equipara los rebeldes a «terroristas», acusa a grupos armados de ser los verdaderos responsables de la matanza de Hula, en el centro del país.
El Gobierno sirio acusa a países como Arabia Saudita y Qatar de hacer llegar armas a los insurgentes del Ejército Sirio Libre (ESL), formado por desertores de las Fuerzas Armadas.
Agencias DPA, ANSA, EFE, Reuters y AFP, y Ámbito Financiero
