8 de junio 2015 - 00:00

Europa ya se hace a la idea de una posible ruptura con Tsipras

Las calles de Atenas, al ritmo de las negociaciones. El mediático ministro griego Varoufakis, un amante de las motos, es una pieza clave en las negociaciones. El fin de semana (foto) mantuvo reuniones y presentaciones con sus pares del Gobierno heleno.
Las calles de Atenas, al ritmo de las negociaciones. El mediático ministro griego Varoufakis, un amante de las motos, es una pieza clave en las negociaciones. El fin de semana (foto) mantuvo reuniones y presentaciones con sus pares del Gobierno heleno.
 Elmau, Alemania - La crisis griega lleva tiempo poniendo a prueba la paciencia de sus socios, y la cuerda amenaza con romperse. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, tradicionalmente comprensivo con la difícil situación del Gobierno de Atenas, se mostró ayer especialmente duro con este tira y afloja.

Juncker es el encargado de la sesión de trabajo de la cumbre de líderes de siete de los países más importantes del mundo (G-7), que comenzó ayer en el palacio de Elmau, en el sur de Alemania, dedicada a la economía mundial y al comercio internacional.

De acuerdo con el orden del día, los mandatarios internacionales se encerraron para debatir sobre graves problemas de la economía mundial, dentro de la cual se encuentra la eurozona y, en consecuencia, la crisis griega.

Atenas lleva meses negociando con los acreedores internacionales para conseguir que liberen el último tramo de ayuda del paquete de rescate para hacer frente a las mermadas arcas públicas helenas. Sin embargo, la falta de acuerdo sobre un plan de reformas llevó incluso a Estados Unidos a pedir algo de "flexibilidad" a las instituciones para evitar una salida de Grecia de la zona del euro. Todo apunta a que este tema ocupará gran parte de las conversaciones a puerta cerrada en el lujoso hotel alpino.

En un intento por conseguir nuevos avances, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, sostuvieron una conversación telefónica el sábado con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, que viajará el miércoles a Bruselas para participar en la cumbre de la Unión Europea - América Latina.

La paciencia se agota y Juncker no dudó en mostrar ayer su descontento. Acompañado por el presidente del consejo de la UE, Donald Tusk, compareció ante la prensa unas horas antes de que diera comienzo la cumbre. Con palabras directas y sin miramientos, acusó a Tsipras de haber "abusado" de la confianza depositada en él.

Juncker le presentó el miércoles pasado a Tsipras los nuevos planes acordados a principios de semana en la Cancillería de Berlín y le dejó claro dónde hay aún margen de maniobra para los griegos.

"Mi amigo Tsipras prometió presentar una propuesta alternativa para el jueves", informó sobre una propuesta que no llegó ni el jueves, ni el viernes. El sábado Tsipras intentó hablar con el presidente de la Comisión, pero éste rechazó hacerlo ante la falta de propuesta.

La crispación de Juncker supone un giro en el tono habitualmente más amable de la Comisión Europea en contraposición con el del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En Grecia, Tsipras no dudó en calificar la oferta de los acreedores internacionales como "absurda" ante el Parlamento y aseguró que "bajo ninguna circunstancia" aceptarán una propuesta que, entre otras cosas, prevé ahorrar otros 3.000 millones de euros recortando las pensiones y jubilaciones.

Asimismo, presentó la maniobra como un "take it or leave it" (lo tomás o lo dejás), innegociable, algo con lo que Juncker se mostró molesto. "Tsipras sabe perfectamente que eso no es así, aseguró. "Estoy decepcionado por su discurso", agregó sobre la comparecencia del mandatario heleno el viernes ante el Parlamento.

Sin embargo, a pesar de las informaciones cruzadas en torno a los problemas para avanzar sobre un acuerdo con los acreedores internacionales en un momento en el que el tiempo apremia y las deudas comienzan a llamar a las puertas de Atenas, Juncker quiso dejar claro que eso no afecta su relación personal con él.

"Era mi amigo y sigue siéndolo", afirmó al mismo tiempo que aseguró que la UE sigue rechazando la posibilidad de una salida de Grecia del euro, que tendría unas consecuencias impredecibles.

"Sin embargo, el Gobierno griego debe presentar finalmente algo", insistió. "Al final del día no llegará alguien a sacar un conejo del sombrero que nos permita lograr un acuerdo sin problemas".

Agencia DPA

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