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Evacuan a miles de personas hacia el interior de Haití
Escenas de violencia, con habitantes de Puerto Príncipe persiguiendo y golpeando a saqueadores (arriba), y de necesidad: con muchísimas personas esperando por una ración de agua. No hay consuelo para Haití; Este niño fue víctima de un duro choque entre pobladores de la capital y saqueadores, que lo dejó sangrando profusamente. Los responsables de la misión de la ONU en Haití dicen que la seguridad ha mejorado en los últimos días, pero persisten los focos de tensión.
«Estamos trabajando para recuperar el control», indicó el presidente haitiano, René Preval. «La ayuda está siendo organizada y (la situación) continuará mejorando».
«Una vasta operación está en marcha. Vamos a reubicar a los sin techo», declaró por su parte el ministro del Interior, Paul Antoine Bien Aimé, al explicar que se crearán varios campamentos para dar cobijo hasta 10.000 damnificados.
El Gobierno local contrató colectivos para transportar a miles de damnificados de la capital -donde al menos 500.000 personas perdieron sus hogares- hacia el norte y sur del país.
En Campos de Marte, donde miles de haitianos encontraron refugio tras el sismo, la prioridad es «limpiar la basura y construir baños», explicó asimismo Yves Lafortune, encargado de las tareas de limpieza del jardín, ubicado frente al derruido Palacio Nacional. El hacinamiento y el hedor es cada vez mayor, por lo que especialistas ultimaron a las autoridades a tomar medidas urgentes para evitar epidemias.
«Sabemos que estas personas no van a encontrar un techo de un día para otro, va a llevar meses ubicarlos, entonces hay que darles un mínimo», dijo Yves Lafortune.
En Croix-des-Bouquets, a 17 km de Puerto Príncipe, un batallón brasileño empezó a preparar el terreno para instalar uno de los refugios. Más adelante, el Banco Interamericano de Desarrollo prevé construir allí casas sólidas para unas 30.000 personas.
Los balances provisorios de la catástrofe causada por el terremoto seguían siendo de unos 75.000 muertos y 250.000 heridos. La ONU estima que tres millones de personas requieren ayuda humanitaria.
No obstante las escenas frecuentes de saqueos en la capital, la seguridad en Haití estaba bajo control, aseguró Vicenzo Puguese, portavoz de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah).
Los afectados carecen de todo, pero los que lograron reunir agua, víveres o combustible los revenden a precio de oro, lo que provocó una fuerte alza de los precios.
Frédéric Leny, chofer de taxi que aumentó sus tarifas, se justifica: «Gano mucho dinero, pero esto no va a durar. En pocos días, todo el mundo habrá olvidado a Haití». Asimismo, los propietarios de las viviendas que quedaron en pie estaban cobrando u$s 100 para pasar la noche bajo techo.
Agencias AFP, ANSA y DPA

