En una entrevista a la revista Veja, publicada el fin de semana Neves, que perdió el balotaje ante Rousseff por un escaso margen, dijo que la gobernante "no va a conseguir rescatar las condiciones de gobernabilidad, por lo menos mientras no tenga coraje de reconocer en público su parcela de responsabilidad por el sufrimiento que esta crisis provoca". El opositor agregó que no quiere anticipar escenarios, al ser consultado sobre si la presidenta terminará su segundo mandato, pero aseguró que su "posición es de respeto a la Constitución y el impeachment está previsto en ella".
El senador, además de presidente del PSDB, lidera la corriente más dura de la oposición que desea hallar el camino para someter a la mandataria más impopular desde el regreso de la democracia (9% de popularidad según Datafolha) a un juicio de destitución.
Pero todos sus compañeros de partido están de acuerdo con esa opción y las distintas variables de la oposición para capitalizar la crisis en el Gobierno abrieron una brecha entre los máximos referentes de la socialdemocracia brasileña: Neves; el senador y excandidato presidencial, José Serra, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, y el expresidente, Fernando Henrique Cardoso.
Mientras que Neves ansía la destitución y la convocatoria a nuevas elecciones -una proclama que alienta para la marcha opositora del domingo 16-, Serra es defensor de un acercamiento al vicepresidente, Michel Temer (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB), para un eventual Gobierno de coalición del PMDB y el PSDB tras la salida de Rousseff y su Partido de los Trabajadores (PT) del Ejecutivo.
Alckmin, por su parte, insiste en la necesidad de mantener el Gobierno y el PT contra las cuerdas hasta 2018 para salir adelante en la carrera presidencial, en la que espera ser el candidato de su partido. En tanto Cardoso, referente máximo del PSDB, está trabajando sobre su rol de mediador -dialogó con Luiz Inácio Lula da Silva sobre cómo superar la crisis- y sobre su capacidad de regresar el país a la senda de la institucionalidad, en un intento por convertirse casi de forma inequívoca en el único candidato posible para la oposición.
| Agencia AFP, y Ámbito Financiero |


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