"Hay que esperar con mucha serenidad los resultados. No se trata de, anticipadamente, hacer una fiesta", dijo Morales en una rueda de prensa en La Paz, su primera comparecencia tras la consulta el domingo.
Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al 72% de cómputo, el rechazo a la propuesta oficialista de reformar la Constitución para permitir un cuarto mandato de Morales y su vice, Álvaro García Linera, era del 56,5%, frente al "Sí que cosechaba un 43,2%.
Los estudios de las empresas encuestadoras Equipos Mori e Ipsos difundidos por medios locales cuatro horas después del cierre de los colegios dieron al "No" un porcentaje de entre 51 y 52,3% y al "Sí entre un 47,7 y un 49%.
En los procesos electorales en Bolivia tradicionalmente se da por válido el resultado de los sondeos a pie de urna y por recuento rápido en la noche electoral debido a la habitual tardanza del escrutinio oficial, que demora varios días.
Más de 6,5 millones de bolivianos estaban llamados a votar en el referendo, en el que se consultó sobre una reforma para ampliar de dos a tres los mandatos presidenciales consecutivos permitidos, lo que posibilitaría que Morales y García Linera pudieran volver a ser candidatos para el período 2020-2025.
El mandatario insistió en que aún se debe esperar los resultados del campo en el informe final oficial porque, según relató, en experiencias anteriores los sufragios del área rural hicieron cambiar las tendencias generales de la votación.
También dijo que los estudios de las empresas encuestadoras suelen tener variaciones en unos puntos porcentuales que en el caso del referendo pueden ser determinantes para el resultado final.
Por ello, Morales cree que las celebraciones de la oposición sin tener el resultado definitivo son parte de un plan para después denunciar un fraude si el apoyo al "Sí remonta y termina ganando.
No obstante, también se planteó un escenario en el que gane el rechazo a la reforma y sostuvo que su "lucha y gestión" seguirán adelante y es un error de la oposición pensar que se terminó su vida.
"Aunque con un voto o con dos votos va a haber un ganador, eso se respeta. Esa es la democracia", acotó el mandatario, tras señalar que si el pueblo rechaza la reforma se preparará para terminar su gestión de Gobierno en enero de 2020.
En ese escenario, el mandatario ratificó que uno de sus proyectos personales es volver a la zona cocalera del Chapare (centro) para trabajar su parcela y montar un restorán con cabañas para esperar la visita de periodistas, según dijo.
Morales se mostró preocupado porque considera que las redes sociales están haciendo perder valores a los jóvenes y abogó por debatir sobre su uso. "Siento que quienes usan las redes sociales con mentiras están haciendo perder valores a las nuevas generaciones. Es una preocupación que tengo personalmente", dijo.
De acuerdo al presidente boliviano, la campaña en las redes lo perjudicó e insistió en que se difundieron mentiras sobre su vida personal, en alusión a unas denuncias sobre un supuesto tráfico de influencias que implican a una expareja suya, Gabriela Zapata.
El caso Zapata se "viralizó en Twitter al revelarse que la mujer es la gerente comercial de la filial de la empresa china Camce en Bolivia, que suscribió contratos con el Estado por valor de 566 millones de dólares.
"Yo no sé si hemos sido expertos sobre las redes sociales. Repito, las redes sociales con las mentiras hizo daño. Estamos convencidos de eso", agregó Morales.
| Agencias EFE, Reuters, DPA y ANSA |


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