1 de junio 2015 - 00:00

Examina el teatro un vínculo mal avenido en la vieja militancia

Román Podolsky: “Siempre es más fácil revisar los trapitos sucios del enemigo que los propios”.
Román Podolsky: “Siempre es más fácil revisar los trapitos sucios del enemigo que los propios”.
La historia de un amor contrariado por las exigencias de la militancia política es el eje central de "Prueba contraria", obra que se exhibe en la Sala Fuga Cabrera (Cabrera 4871, Timbre C) los sábados a las 23 con dirección de Román Podolsky y un elenco encabezado por María Figueras y María Laura Cali. El texto original proviene d la novela homónima del brasileño Fernando Bonassi, pero esta versión teatral de Daniel Veronese, Patricio Abadi y Mariano Saba se basó en el guión que Tatá Amaral llevó al cine con el título de "Hoje" (hoy).

"La obra se desarrolla en un contexto de clandestinidad, represión militar, tortura y delación. Sobre esos temas van y vienen los personajes entre recuerdos, discusiones y presencias fantasmáticas", explica Podolsky. Además de acompañar la reapertura de la Sala Fuga Cabrera, el director repuso "La Reina de Castelar" (Teatro Cervantes), estrenó otra pieza de su autoría, "MSU (Movimientos sin utilidad)", en el Celcit, y llevó al Camarín de las Musas "Medea del Olimar", de Mariana Percovich (obra seleccionada por el Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América). Dialogamos con él:

Periodista: ¿De qué trata "Prueba contraria"?

Román Podolsky:
Es la historia de dos mujeres, militantes políticas, que en su juventud fueron pareja, aunque en el original se trata de un matrimonio heterosexual. La acción se inicia el día en que Vera se está mudando a su nuevo departamento que fue comprado con la indemnización para familiares de desaparecidos durante la dictadura militar. De pronto, irrumpe una mujer -Luisa, su ex pareja, hasta ese momento desaparecida- que le reclama haber cobrado ese dinero para beneficio propio. A partir de ahí la obra ingresa a un plano menos realista y se arma una escena de reclamos y de culpas.

P.: ¿Qué se reprochan?

R.P.:
Luisa le reprocha a Vera su apego a la vida y al amor. La acusa de no haber estado a la altura de los ideales compartidos, valores que para ella estaban reñidos con la causa. Vera, por su parte, le echa en cara a Luisa que no tuvo el coraje para pelear juntas como pareja su lugar dentro del movimiento. La obra también invita a repensar lo que entendemos por traición. Lo más interesante fue mantener el equilibrio de estas dos posiciones sin juzgar ni rechazar ninguna de ellas. Es un conflicto en donde ambas tienen razón y nuestra apuesta desde el trabajo fue no opinar.

P.: ¿Por qué se quebró la relación de Luisa y Vera?

R.P.
: Estas mujeres no podían ser pareja porque la organización prohibía todo tipo de relación amorosa entre sus miembros, además de otras conductas consideradas "burguesas". Y además existía otro obstáculo: su condición homosexual que en esa época también generaba rechazo. Vera hizo todo lo posible por defender ese vínculo y salir del closet, pero Luisa se opuso al asumir que su pareja conspiraba contra las exigencias y objetivos de la militancia. En los '70, estos movimientos concebían la vida individual como subordinada a las necesidades de la causa y la sometían a una rígida reglamentación.

P.: La obra sugiere una autocrítica por parte de aquella militancia.

R.P.:
Exactamente, a medida que pasan los años hay más perspectiva para ver y revisar lo ocurrido. Con el afianzamiento de la democracia, se pudo crear un ámbito propicio para discutir desde adentro de las organizaciones militantes donde están sus culpas, errores y conflictos, sin que esto signifique apoyar al enemigo o deshacerse de su postura ideológica. Siempre es más fácil revisar los trapitos sucios del enemigo, que los propios, pero creo que en esta época algunos trapitos pueden ser revisados sin que a uno lo consideren un traidor o un reaccionario. Para este trabajo, hemos conversado con varias personas que participaron activamente de ese tipo de organizaciones y su testimonio nos resultó muy inspirador, porque es gente dispuesta a pensar y a revisar su pasado.

Entrevista de Patricia Espinosa

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