Excelente montaje dedicado a una célebre vanguardia

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El año 1946 fue un año definitorio en el desarrollo de nuestras artes plásticas. Se realiza la primera Exposición de Arte Concreto-Invención en el Salón Peuser de la calle Florida, se publica el Manifiesto Invencionista, se conforma el Grupo MADÍ y también se publica su Manifiesto, y ya en 1947 se constituye un movimiento llamado Perceptismo. Con todos ellos se afianza la abstracción, constituyéndose así la primera vanguardia en nuestro país

Arden Quin se radica definitivamente en París en 1956, reorganiza el Grupo MADÍ y se mantiene fiel al movimiento creado junto a Diyi Laañ, Roth Rothfuss, Martín Blaszko y Gyula Kosice. Mucha tinta ha corrido sobre estos grupos pero, si se quiere seguir puntualmente los dimes y diretes de uniones y desuniones, hay que leer «La Vanguardia del 40-Memorias de un artista concreto» de Juan Melé, activo participante de esos años tan decisivos y efervescentes.

MADÍ proviene del lema republicano en la Guerra Civil Española: «Madri, Madri, no pasarán», también puede ser considerado el resultado de la unión de las dos primeras sílabas de «materialismo dialéctico» o un acrónimo de Carmelo Arden Quin.

MADÍ se rebeló «contra el historicismo escolástico, idealista, una concepción irracional, una técnica académica, una composición unilateral, estática, falsa, una obra carente de verdadera esencialidad, una conciencia paralizada por sus contradicciones sin solución, impermeabilizada a la renovación permanente de la técnica y del estilo».

Acerca del Manifiesto de 1946, vale la pena tener en cuenta ciertas consideraciones como la multidimensión del plano, variaciones transformables y reversibles, móviles que son moduladores de color y luz, los planos de color liberados y articulados, síntesis, la validez y permanencia de una obra MADÍ quedan aseguradas porque entre sujeto y objeto estético desaparecen el qué y el yo interrogantes. Es bueno saber todo esto para recorrer «MADÍ Internacional-Argentina, Brasil, Uruguay» que se exhibe con un excelente montaje en el Palais de Glace hasta el 25 de Mayo.

Del movimiento original de la Argentina hay un importante espacio dedicado a Arden Quin, también hay obras de Martín Blaszko y objetamos el hecho de que se haya ignorado a Gyula Kosice. Pero están las generaciones intermedias y las recientes que siguen los postulados, entre ellos, el famoso marco recortado que, según MADÍ «viene a liberar la pintura de las leyes de composición que la han estado asfixiando por siglos y que ni las más grandes revoluciones en la plástica habían conseguido eliminar».

Dudamos que los artistas convocados que adhieren a este movimiento lo hagan hoy a este lenguaje tan pomposo y a las controversias de esa época. Se destacan, eso sí, por su pluralidad expresiva, su inventiva, desarrollo y conjunción de elementos geométricos que parece inagotable. Aparte de la excelencia formal -no podía ser de otra manera dada la rigurosidad que impone la geometría- están también las variaciones cromáticas y las osadas construcciones, lo que hace pensar que MADÍ no está agotado.

En el primer piso del Palais de Glace, Nora Dobarro presenta «Construcciones, entre Ogum y Mondrian». Fotografías tomadas en Brasil y que derivaron en seis años de trabajo que la artista denomina estético-antropológico. Se trata de puertas o frentes que remiten al Arte Concreto y que para ella se remontan a la inmigración africana y una estética negra que influyó en las vanguardias modernistas. Su cámara, es decir, su mirada, capta estas imágenes y las relaciona con estos movimientos como una suerte de reivindicación de la época de la esclavitud en la que herreros, artesanos o artistas anónimos dejaron huellas aún visibles.

Las fotografías de Roberto Graziano «Al Andalus- convivencia de tres culturas» nos invitan a un viaje por España y el norte de Africa, por la riqueza de una civilización «paradigmática», una edad de oro para la técnica y la ciencia, como lo señala el gran historiador Claudio Sánchez Albornoz, citado por Raúl Santana en el texto del pequeño catálogo impreso.

Al Andalus remite al territorio de la Península ibérica y de la Septimania bajo poder musulmán durante la Edad media entre 711 y 1492. Las fotos de escenas de la vida actual en ciudades como Fez, Chefchaouen, Marrakech, la arquitectura, ornamentos en los que predomina la geometría, los colores luminosos de vestimentas, la profusión de azules que resaltan a la luz del sol, mosaicos, el silencio que se percibe, la dignidad de sus gentes, tomas que carecen de sofisticación, es decir, verdaderas.

Nora Dobarro es la curadora de la muestra de Vivian Levinson «Trayectos Surgentes». Utiliza cuero negro como soporte y las formas parecen seguir un derrotero cosmológico. Miles y miles de puntos brillantes se desplazan sobre la superficie , una técnica muy personal, que nos permite entrar en una zona del firmamento, misteriosa e hipnótica.

El recorrido de estas muestras termina o empieza con el para siempre trasgresor León Ferrari y «Otras Bestias», que reúne obras que encarnan animales muy utilizados por el artista para presentar el horror y cuya simbología nos provoca rechazo.

El gorila que entre nosotros se asocia a un término degradante, la cucaracha, que nos produce asco pero que es capaz de sobrevivir a cualquier catástrofe y los pájaros, esta vez mimetizados con aviones de combate que, amenazantes, nos sobrevuelan al entrar en la pequeña sala, una suerte de «little horror show» con el que Ferrari describe el mundo que nos rodea.

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