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Excelente selección de relatos de Roald Dahl

De un maestro del cuento y la nouvelle, de la intriga y el suspenso, es difícil, si no imposible, seleccionar «Los mejores relatos». El crítico Wendy Cooling, que seleccionó estas imperdibles 13 historias, comenta que cuando tenía sobre su escritorio la colección completa de los cuentos de Roald Dahl, y explicaba a alguien en lo que estaba trabajando, le solían decir que no fuera a dejar de poner tal cuento, que era justamente uno que no había incluido. Acaso es por esto que la edición inglesa de este libro se llama con merecida humildad «El gran gramatizador automático y otras historias».
Elegir como título central ese cuento que concluye implorando «¡Oh Señor, danos fuerzas para dejar que nuestros hijos mueran de hambre!», no está nada mal, tiene toda la ironía feroz, la originalidad, la contundencia, la extraordinaria observación del detalle iluminador que conforman algunas de las mayores virtudes de ese escritor británico, de origen noruego, que se hizo mundialmente conocido por sus libros para chicos, libros que no los tomaban como niñitos infradotados, que mostraban a una Matilda capaz de abandonar a sus padres porque era brutos y estúpidos e irse a vivir con una bibliotecaria, o construir un superhéroe de un melancólico chico dickenseano como el Charlie que se hace dueño de una fábrica de Chocolate. Dalhl ha podido contarle a los chicos de una secta de brujas y dos muchachitos que tratan de enfrentarlas y uno queda convertido para siempre en un ratoncito, o ser capaz de hacer un conjunto de divertidísimos poemas, «Cuentos en verso para niños perversos», repletos de malas palabras porque los chicos no sólo las saben sino que las usan.
Hay quienes recuerdan a Dahl porque escribió para Alfred Hitchcock y fue el guionista, entre otras películas, de «Sólo se vive dos veces», de la serie James Bond y de «Chitty Chitty Bang Bang». Los cultores del policial encontrarán aquí «La venganza es mía S.A.», que dio lugar a una de sus célebres antologías de relatos, y los amantes de los relatos de terror y suspenso tienen dos que han sido extraídos de «Relatos de los inesperado». Lo cierto es que en todos los que reúne esta antología hay intriga, humor negro, finales sorpresivos y una estupenda victoria del sarcasmo. Aun para quienes han leído todo Dahl, porque crea adicción, hasta «Volando solo», la segunda parte de su autobiografía, donde cuenta su vida como empleado de Shell y su participación en la Segunda Guerra Mundial, este reencuentro es una nueva dosis del placer de leer.
M.S.


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